Swazilandia, Valle de Ezulwini

Aprovechando nuestro viaje a Mozambique vamos a hacer una escapada de 4 días al, para nosotros, remoto reino de Suazilnadia. Entramos sin haber tenido apenas tiempo de preparar la visita. Hemos alquilado un coche en Sudáfrica, en la ciudad de Nelspruit que dista unos 170 Km. de la frontera. Hemos reservado un hotel en la zona del valle de Ezulwini (Valle del cielo) uno de los polos de turismo del país.

Decidimos empezar dando una vuelta por la reserva de Mantenga. En ella está de un pequeño poblado en el que se han mantenido las construcciones tradicionales y donde sus pobladores hacen una muestra de la forma de vida, canciones y danzas tradicionales. En la pista de acceso hay una caseta donde se paga una entrada para visitar el valle, el poblado y ver un espectáculo local.

Antes de entrar al poblado damos una vuelta por el valle, lleno de formaciones graníticas y un pequeño río con un paseo agradable y una bonita cascada.

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A la vuelta acudimos al poblado sin mucho convencimiento. En primer lugar Paul es el encargado de mostrárnoslo y describir la forma de vida tradicional. Nos resulta entretenido e interesante.

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Había un espectáculo folclórico de los que abundan en el Sur de África, temíamos que artificioso o lo que coloquialmente se llama una ‘turistada’, algo sin raíces ni alma. Lo cierto era que el público éramos unos pocos turistas y muchos alumnos de dos colegios locales. Fuera porque el espectáculo ya era auténtico y entretenido por sí mismo o por la presencia de estos colegios locales que interactuaron mucho con el grupo folclórico, el caso es que estuvo francamente divertido y lleno de bromas y guiños entre público y artistas. Una mezcla de danzas y canciones africanas y de Gospel que disfrutamos mucho.

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Después decidimos visitar la ‘House on fire’ que habíamos visto anunciada repetidamente. Se trata de un lugar de actuaciones al aire libre junto a jardines, un bar, un pub y varias construcciones que sirven para realizar conciertos,fiestas, reuniones, tomarse una copa y cien cosas más. Como ellos dicen es un lugar ecléctico con arquitectura y decoración de múltiples culturas. Lugar agradable para estar un buen rato. En las inmediaciones está el restaurante Malandela donde disfrutamos de una sabrosa cena.

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