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19/06/17 Mikonos

Mikonos cierra nuestro recorrido de las Cícladas. Llegamos para visitarla durante un par de días. Como en el resto de las islas nos alojamos en una casa de airbnb. Esta es bastante curiosa, porque esta debajo de una ermita. En las islas griegas es común que muchas familias se construyan su propia ermita, además tenemos una bonita vista de la playa de Psarou.

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Bajamos hasta el pueblo de Mikonos para hacerle una visita. Entramos por el Sur, donde se encuentran los molinos que adornan la ciudad y entramos por la llamada Little Venice que está literalmente junto al mar y que tiene un tramo de calle que hay que pasar en sincronía con las olas para no mojarse.

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La ciudad demasiado comercial para nuestro gusto y llena de gente por la gran capacidad hotelera y por los dos o tres grandes transatlánticos que llegan cada día. El casco antiguo de Chora (es como llaman aquí a todas las capitales de las islas) es una ciudad con muchísimo encanto, totalmente blanca, con balcones de colores azul, amarillo, rojos o verdes y con pequeñas callejuelas todas adornadas con buganvillas, con bellas flores moradas. Las calles angostas y laberínticas están llenas de negocios de todo tipo para ir de compras: desde tiendas con productos típicos hasta boutiques de marcas conocidas.

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Destaca la fotografiada iglesia de la Virgen Paraportiani, blanca, curvilínea que contrasta con un intenso cielo azul.

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Es una tarde en la que hace mucho viento, pero los barcos están bien resguardados en el puerto viejo.

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Dentro de la ciudad hay un sitio que nos ha llamado especialmente la atención, la Rarity Gallery, que es una pequeña galería con un conjunto de esculturas, pinturas y unos híbridos entre ambas que nos sorprendieron y nos gustaron mucho. Aparecen algunas esculturas hiperrealistas a las que nos tuvimos que acercar mucho para saber si eran personas o no. No hay que perdérselo.

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Finalmente nos fuimos hacia los molinos para ver la puesta de Sol.

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El día siguiente nos fuimos a dar una vuelta a la isla, donde estuvimos visitando sobre todo playas. Estamos desconocidos Risa1p Empezamos por el Norte, allí las playas están bastante menos frecuentadas, dicen que es por el viento, que entra directo a ellas, pero hoy es un día agradable y calmado. Empezamos por Agios Sostis y la de Panormos.

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De allí vamos a Ano Mera, un pueblo relativamente grande en mitad de la isla. Comimos un rico cordero al limón y otras exquisiteces y visitamos el monasterio de Panagía Turlianá, bonito edificio, pero no extraordinario. Luego intentamos subir a una colina que hay al Este dominando toda la isla, aunque subimos bastante arriba, no logramos coronarla. Las vistas bonitas.

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De allí bajamos a visitar playas del Sur. Empezamos por la playa de Kalafati con hileras de sombrillas y tumbonas. A pesar de ello había poca gente. Desde luego en Julio y Agosto esto debe ser otra historia.

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Luego fuimos a la playa Super Paradise Había un enorme bar-restaurante-discoteca con música a tope, una orgía de decibelios, las antípodas de lo que a nosotros nos atrae. Mucha gente 'bien', algún Ferrari aparcado por ahí y nada que realmente nos llamara la atención huimos rápidamente Risa1p

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Finalmente fuimos a una playa junto a Mikonos ciudad para ver la puesta de Sol. Preciosa, Auxi daba saltos de alegría.

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Al día siguiente teníamos la mañana disponible, así que visitamos el extremo Oeste encontrando alguna playa tranquila, concretamente la de Kapari. Es la despedida de las islas griegas que nos han encantado, salvo Mikonos que nos parece muy aglomerada, muy artificiosa. No creo que volvamos a esta isla.

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Avión hacia Atenas y al día siguiente a Madrid. La vuelta se acaba Risa1p Aunque después de unos días en Madrid saldremos hacia Madagascar, todavía hay movimiento en el horizonte Risa1p

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17/06/17 Naxos

Naxos es la isla más grande de las Cícladas. Tiene gran cantidad de playas, montañas que ronda los 1.000 m de altitud y una agricultura económicamente importante. La hemos visitado parcialmente, pues apenas le hemos dedicado dos días, cuando merece más tiempo para poder verla. Al llegar al puerto se ve una ciudad volcada al mar y coronada por su, bien conservado, castillo Veneciano. También se puede ver a un lado la Puerta de Portara, casi lo único que queda en pie del inacabado templo de Apolo que se empezó a construir en el siglo VI a.c. Es sin duda el icono de Naxos.

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Después de acomodarnos en la ciudad, nos vamos a visitarla. El puerto lleno de restaurantes con los clásicos pulpos expuestos. Adentrarse en los estrechos callejones del Kastro medieval es hacer un viaje al pasado veneciano de la isla, muy evidente en el castillo que corona la población. Pero lo que más me llama la atención es el laberinto de callejuelas y casas encaladas, de cuyos balcones cuelgan geranios y buganvillas, y las puertas y ventanas azules, tan típicas de las Cícladas, y embellecidas por el desgaste del paso del tiempo. Como lugar más turístico de Naxos, no hay calle donde no haya alguna tienda de suvenirs, pero a diferencia de otras islas, entre tienda y tienda hay también talleres artesanales, fruterías, panaderías y pescaderías de toda la vida.

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El castillo de Naxos, veneciano grandioso y majestuoso, en el interior del cual se encuentran los más importantes museos como el bizantino o el folklórico y el arqueológico, al que entramos (2€/persona) que alberga obras de arte y objetos de múltiples épocas. También cuenta con la catedral católica, amplia, luminosa a diferencia de las ortodoxas.

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Después fuimos hacia el Sur recorriendo múltiples playas: Agios Giorgios, Agios Prokopios, Agia Anna, Plaka, Kastraki. Todas ellas más o menos grandes, bastante concurridas y poco interesantes para nuestro gusto. Algo más nos gustó Alyko, la última de las playas visitadas.

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A la vuelta fuimos hacia la puerta de Portara en el islote de Pallatia, junto al puerto de Naxos al que le une un camino pavimentado. Es uno de los lugares típico para ver la puesta de sol.

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Al día siguiente decidimos darnos una vuelta por el interior de la isla para luego ir hacia la punta norte. El tiempo estuvo muy nuboso e incluso nos llovió, lo cual no es una alegría cuando vas en moto. En cualquier caso no fue un día muy fotogénico y no hicimos muchas fotos. El recorrido se realiza entre viñedos, huertas, olivares y al llegar a Filoti te encuentras rodeado de montañas. Entre ellas el monte Zeus que es el más alto de las Cícladas. Nos hubiera gustado estar más en esta isla para recorrer los senderos que prometen bonitos recorridos. Sobre todo la subida al pico Zas (Zeus) de poco más de 1.000 m y que es el más alto de las Cícladas.

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De Filoti continuamos a Apiranthos, uno de los pueblos famosos de la isla por su arquitectura y belleza. Aquí las calles, las numerosas escaleras y algunas casas son de mármol que abunda por la zona.

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Al entrar al pueblo vimos a tres parroquianos que estaban tocando las campanas. Se mantuvieron tocándolas durante casi una hora. El pueblo bonito y los restaurantes sabrosos Risa1p

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Con un poco de lluvia seguimos hacia el norte de la isla. Valles estrechos y empinados, pequeños pueblos colgados en sus laderas y carretera sinuosa ...

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… hasta llegar al mar y a Apollonas pueblo pesquero asomado al mar.

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Muy cerca de Apollonas se encuentra una cantera con una enorme escultura inacabada, el kouros de Apolo aunque otros afirman que es de Dionisos. También la llaman el Coloso por que mide algo más de 10 m y pesa más de 80 toneladas. Fue creada hace casi tres mil años y a pesar de que está inacabada, impresiona verla de cerca.

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De regreso a Naxos, la carretera transcurre sinuosa pero recién asfaltada por la costa Oeste. A mitad de camino nos encontramos con un molino de aceite, con su ermita pegada, en el que se muestra la maquinaria del molino y donde se venden delicatessen relacionadas con las aceitunas y el aceite de oliva.

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De vuelta en Naxos repetimos visita al pueblo y a la Puerta de Portara. Definitivamente la isla nos gusta y dos días es muy poco tiempo para visitarla.

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13/06/17 Paros

Tercera isla que visitamos en las Cíclidas griegas. Tomamos un día de descanso en esta isla para ponernos al día con el blog. Los ferries llegan a la localidad de Parikia. En el puerto hay un molino de viento que alberga la oficina de turismo. El puerto y la puesta de sol que se observa desde ahí es una maravilla.

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El segundo día nos ponemos en marcha. Recogemos la moto que apalabramos el día anterior y vamos hacia Antiparos una isla que está muy cerca y que tiene como principal atractivo la Cueva de San Juan. Tiene unas formaciones espectaculares y gran profundidad. Destacan los grafitis de los siglos XVII al actual. El gusto por dejar una marca viene de lejos.Un monolito, en realidad una estalagmita, marca la entrada a la cueva.

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Al salir nos dirigimos a lo alto de la isla, que se encuentra cerca, desde donde teníamos una bonita vista de Paros. También nos dejamos caer por la playa de Soros una zona tranquila en la que tienen casa algunos famosos como Tom Hanks.

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De vuelta a la isla de Paros fuimos hacia el Sur. Comimos en un restaurante en Aliki. Desde luego esto es comer a la orilla del mar. Aquí nos encontramos con una de las imágenes típicas de las Cícladas, los pulpos secándose al sol. También las pequeñas calas o los puertos de pescadores.

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Otro pueblo con encanto que encontramos es Marpissa.

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Y junto a Marpissa hay una colina coronada, como no, por otra ermita y el Monasterio de San Antonio. Empinadísima subida y bellas vistas.

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Volvimos a Parikia para ver la puesta de Sol.

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Parikia es la capital de la isla y es un pueblo encantador. Calles estrechas, arcos, comercios, deliciosos restaurantes y mármol por todos los sitios. Paros posee muchas canteras de mármol de primera calidad. Por ejemplo de aquí se extrajo el mármol para la Venus de Milo o para la tumba de Napoleón. Del castillo quedan sólo algún muro y alguna torre y están hechos de mármol aprovechado de otras construcciones anteriores. Es curiosa la visita a la ciudad que hicimos en parte por la noche …

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… y en parte a la mañana siguiente.

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Por cierto nos encontramos una ciclista un tanto peculiar. Nos sorprendió que nos dejara aproximarnos tanto, pues en todos los lugares en los que hemos visto ratas, son muy huidizas.

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Otro de los pueblos visitados es Lefkes, en el interior de la isla. Pura esencia de las Islas cícladas.

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Después de dar una vuelta por el Noreste de la isla, llegamos a Naoussa, pueblo pesquero que se ha puesto de moda lo que implica que está muy bien conservado, que es muy bonito y que sus precios son mucho más altos que los de los pueblos de los alrededores.

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Allí encontramos otra vez los pulpos secándose al Sol y curiosos paseantes.

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Continuamos hacia el Noroeste, al cabo de Korakas. Ahí está la playa del Monasterio y su pequeño teatro griego.

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También está el Paros Park que consiste en múltiples sendas bien marcadas que te permiten llegar a algunos acantilados y al faro que está en el cabo de Korakas y desde el que hubiéramos visto una bonita puesta de Sol si no hubiera estado con nubes el horizonte.

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A la mañana siguiente nos despedimos de la isla camino de Naxos. En Paros hemos disfrutado un montón de la discreta belleza y de la tranquilidad de esta isla.

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11/06/17 Milos

Cada isla es un descubrimiento de cosas nuevas y también un conjunto de elementos comunes. Aguas transparentes, pequeños pueblos blancos y azules, pequeñas ermitas, gente amable y cansada de hacer mucho y recibir poco y una comida mediterránea que después de estar meses en Asia agradecemos muchísimo. Llegamos a Milos en un ferry de la empresa Zante Ferries. Entre las islas hay mucho tráfico de ferries, todas son compañías privadas, pero siempre hay al menos una en cada trayecto subvencionada por el estado. Los trayectos privados son en barcos rápidos que suelen ir directos. Los trayectos subvencionados se realizan con barcos más lentos y que pueden parar en muchas islas antes de llegar al destino. No obstante la diferencia de precio es sustancial. El puerto de ferries está en el pueblo de Adamas, donde nos alojamos en una agradable habitación de Airbnb. Lo primero que hicimos fue alquilarnos una moto que es la mejor manera de recorrer la isla por cuenta propia.

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Lo especial de Milos es una costa que presenta en algunas zonas una roca blanca con fantásticas formaciones de formas caprichosas. Resultan ser tobas volcánicas blancas consolidadas y duras que generan un paisaje especial. Alguien nos llegó a asegurar que se trataba de las cenizas de la explosión de Santorini, no pudimos confirmarlo. Una de las playas más emblemáticas de este tipo es la de Sarakiniko que nos sorprendió por su color y por sus formas.

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Desde allí pasamos a otra ‘playa’ llamada Papafragas . Tiene apenas unos metros de ancho porque es una lengua de mar cerrada entre altas paredes. El agua entra a través de una estrecha cueva. Además el acceso es a través de pasos bastante precario. El premio fue disfrutarla en solitario.

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Luego continuamos hacia el puerto de Pollonia, en un extremo de la isla. Hay muchas casas nuevas que tienen todo el aspecto de estar dedicadas al turismo. No obstante el ambiente que se respira es muy tranquilo. Bonito lugar.

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Después de alguna visita más, subimos hacia el pueblo de Plaka que es la capital de la isla. El pueblo se extiende al pie de una colina en cuya cumbre hay una ermita, aunque llaman castillo a esta zona, que es un mirador privilegiado para ver la puesta de sol. No pudimos ver la puesta completa porque este día las nubes cubrieron el horizonte.

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Plaka tiene el encanto de tantos pueblos griegos. Casas encaladas con puertas y ventanas azules. Calles empedradas, limpio, bien cuidado y restaurantes deliciosos ¡Que maravilla!

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El día siguiente seguimos dando vueltas por la isla. El tener alquilada una moto es asequible y te da independencia para moverte por todos los lados. Hoy visitamos Tsigrado, una pequeña playa de arena fina, las aguas azules y verdes del mar Egeo y un acceso divertido.

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Como no somos de estar todo el día tumbados en un sitio, seguimos visitando otros lugares de la isla, básicamente otras playas. Esta vez fuimos a Firiplaka que está muy cerca. Aquí el acceso es sencillo y había bastante gente, en julio y agosto se debe poner a tope. Nosotros paseamos durante medio kilómetro hacia el oeste. La playa deja de ser de arena fina, pero a cambio paseamos bajo unos acantilados de piedra de muchos colores. Blancos, ocres, verdes son una muestra de la riqueza mineral de la isla que está llena de explotaciones mineras por todos los sitios.

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También visitamos la playa de Paleochori, que es una de las más turísticas de la isla pero lo único que nos llamó la atención fue encontrar un restaurante en el cocinaban con el calor interno de la tierra (volcano food) y de allí saltamos a Thiorixia, una playa remota caracterizada por estar al pie de un complejo minero de azufre. Dada su lejanía estaba casi vacía y eran visibles las instalaciones mineras abandonadas. Lugar magnífico para los buscadores de tranquilidad.

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Volvimos otra vez hacia la zona de plaka. Allí visitamos Mandrakia que es una pequeña aldea de pescadores y desde la que se divisaba el castillo de Plaka. De hecho fue la vista del lugar que observamos desde el castro la que nos llevó a visitar esta zona de la isla. Recorrimos esta zona de la isla donde se alternan pequeñas playas y altos acantilados.

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Finalmente nos fuimos a Klima, un pueblo de pescadores al Oeste de Plaka, donde paseamos por su casi única calle con las coloridas casas de los pescadores asomadas al mar y sus ‘sirmata’ que son locales donde se guardan las pequeñas embarcaciones de pesca. El paseo entre las casas y el mar se cubre de agua con las pequeñas olas que hay. No se qué ocurrirá en días de tormenta.

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En cualquier caso es un lugar bello, apacible y con un restaurante asomado al mar desde el que puedes tomarte algo mientras disfrutas de la espectacular puesta de Sol, que esta vez no velaba ninguna nube.

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El tercer y último día en Milos lo dedicamos a visitar unos acantilados accesibles sólo desde el mar, es la zona de Kleftiko. Encontramos tours que salían de Adamas, pero eran caros entre 60 y 70 €. Duraban todo el día y no teníamos ese tiempo disponible. Cerca de la playa de Provatas tiene su base el barco Zephiros, que por 27 € hacía el recorrido en medio día. Fue la elección que hicimos, salimos sobre las 10 de la mañana con un viento tremendo y no pudimos hacer la primera parada prevista en la playa de Gerontas por estar muy expuesta a ese viento.

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Sin embargo Kleftiko se encontraba a sotavento y lo pudimos visitar y disfrutar sin problemas. Primero hicimos un recorrido de la zona a nado con las aletas y gafas que nos dejaron en el barco y luego con una zodiac, lo que nos permitió sacar fotografías de la zona. Las típicas aguas verdes del egeo con unos acantilados e islotes muy bonitos. Una mañana disfrutona.

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Mclick Mclick Mclick Mclick

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Finalmente esa tarde tomamos el ferry desde Adamas con destino a la isla de Paros. Despedida de la ciudad en la que pasamos tres noches y de paisajes que íbamos reconociendo a medida que rodeábamos la isla hacia nuestro nuevo destino. En primer lugar divisamos el colorido puerto de Klima a nivel de la costa con Plaka destacando por encima. En la última foto se ve Plaka y la colina con la ermita/castillo en lo alto.

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