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05/04/17 Hiroshima

En otro narigudo subimos de Nagasaki a Hiroshima.

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Esta vez nos alojamos en un apartamento de Airbnb que tienen bicicletas a disposición de los huéspedes. Como llegamos pronto decidimos ir hacia la zona del Parque de la Paz, pues hace buena tarde y el pronóstico para mañana es de lluvia. La ciudad está en plena floración y los locales celebran botellón, perdón Hanami. Se reúnen familias, amigos o compañeros de trabajo indistintamente. Nos cuesta encontrar algo similar en España, que sea llevado a cabo de manera tan unánime, quizás las uvas de nochevieja y poco más.

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En la zona cero de la bomba atómica está el Parque de la Paz, similar al de Nagasaki y con un icono de la explosión que es la Cúpula de Conmemoración de la Paz, un antiguo edificio administrativo que estaba casi bajo la vertical de la explosión de la bomba y cuyas paredes y estructura de la cúpula aguantaron la deflagración. Hubo un momento en que se planteó su derribo pero al final se ha mantenido en pie (reforzando sus paredes interiormente) como recuerdo permanente de la tragedia.

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En el parque hay diferentes monumentos.

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El Museo de la Paz, precedido por una llama que se encendió en 1994 y un monumento ondulado, el Cenotafio Conmemorativo, que contiene el nombre de más de 200.000 personas que han muerto como consecuencia de la bomba.

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Cuando nos vamos de la zona, el Hanami sigue en su apogeo.

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Nos han dicho que una de las especialidades culinarias de Hiroshima es el okonomiyaki, que es un plato en el que la base son unos espaguetis sobre los que se coloca carne o pescado y multitud de vegetales y condimentos además de un huevo. Lo curioso es que en los restaurantes especializados la barra es una enorme plancha que va de un extremo a otro, más una pequeña parte de madera donde se colocan la bebida y alimentos. Curioso y sabroso.

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Al día siguiente volvemos al mismo lugar donde hemos quedado con Francis y dos amigas suyas, María y Pilar.

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Francis nos ha traído un montón de cosas que la habíamos pedido. Además casi nos encontramos en Costa Rica, ella estaba en el aeropuerto y nosotros pasamos por delante en un bus de línea que no paraba allí. Además es encantadora, muchas gracias por todo. Nos ha traído, entre las cosas que le hemos pedido, una nueva cámara. La mía está hecha polvo después de tanto trote, golpeada, con la pantalla inservible, … Uso una cámara compacta de Sony que da muy buena calidad, la llevo en el bolsillo del pantalón, pero es más frágil de lo que yo soy capaz de manejar. Espero ser capaz de tratar mejor a ésta nueva cámara. Visitamos el Museo de la Paz. Lo primero que vemos (en un edificio anexo) es una imagen de 360º del estado en que quedó la ciudad. Ya dentro del museo se muestra una maqueta en la que se ve la destrucción causada y una esfera roja que representa la bola de fuego generada en las primeras centésimas de segundo después de detonar la bomba.

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Se muestran un montón de objetos, entre ellos una maqueta a escala 1:1 de ’little boy’ la bomba de uranio utilizada. También unas botellas de vidrio prácticamente fundidas en un amasijo de cristal por la rápida pero brutal ola de calor generada.

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Otra vez decenas de historias causadas por la bola de radiación y fuego. Miles de grullas en papel tejidas con su lista de deseos. Una de las historias es la de la niña a la que se dedicó un monumento en el Parque de la Paz, que contaba con 2 años el día de la explosión y que creció aparentemente sana. 10 años más tarde desarrolló una leucemia de la que no la salvaron las más de 1.000 grullas que consiguió plegar durante su convalecencia.

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Todo ello junto a decenas de monumentos conmemorativos.

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Mientras tanto la naturaleza sigue su curso, ajena a lo ocurrido, con un magnífico florecimiento de los cerezos al igual que estos niños de escuela paseando por el parque.

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Desde aquí nos vamos hacia la isla de Miyajima, próxima a Hiroshima, que tiene el templo de Itsukushima que queremos visitar. Para ello tomamos el ferry que está incluido en el JR Pass y vamos hacia allá. Nada más desembarcar encontramos que los ciervos se han acostumbrado a estar entre la gente y a alimentarse de lo que se les da, que normalmente no es lo más adecuado. No deja de ser una sensación muy agradable que animales salvajes se aproximen a ti …

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... o a la tienda más próxima Risa1p

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Lo que no sabíamos es que también les gusta la playa.

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El icono del templo es el Tori que tiene enfrente, cimentado en el mar.

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Lástima de día de lluvia, seguro que el sol resaltaba mejor los colores del templo. También los de la Pagoda Taho-To

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La floración está en su apogeo, eso nos hizo disfrutar más el lugar.

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Cada vez entendemos más la pasión que sienten la mayoría de los japoneses por la sakura, la época de la floración de los cerezos y árboles similares.

03/04/17 Nagasaki

Partimos hacia Nagasaki en otro Shinkansen ‘narigudo’ donde vivimos nuestro propia aventura/desastre. La cuento para ilustrar como son los japoneses y como funcionan los trenes allí.

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Hasta Nagasaki no llegan los trenes de alta velocidad, por lo que hay que cambiar de tren cuando estemos relativamente cerca. En nuestro caso tenemos que cambiar en la estación de Shin-Tosu que se encuentra a unos 120 Km de esta ciudad. Pero una estación antes, en Fukuoka vemos que la mayoría de los pasajeros extranjeros se levantan. Le pregunto a uno y me dice que van a Nagasaki, que en esta estación cambian a otro tren con el que llegarán casi una hora antes que nosotros. Le propongo a Auxi bajarnos aquí y perder la reserva para el otro tren y ella, resignada porque no lo veía claro acepta. A toda prisa recogemos equipaje y nuestras cosas y nos bajamos. Camino del otro tren me doy cuenta de que me he dejado la cámara de fotos en la repisa al lado de la ventana. Tierra trágame. ¿Qué hacemos ahora?. Nos vamos a la oficina de objetos perdidos y contamos el problema. Allí todo el mundo da por sentado que nadie tocará la cámara hasta destino, en cualquier caso llaman al tren y avisan al revisor para que la localice. Ellos me explican que cuando el tren llegue a la última estación, Kagoshima a casi 300 km, la llevarán a objetos perdidos y desde allí me la harán llegar al hotel en el que estemos al día siguiente. Simplemente deberemos pagar una tasa por la entrega. El caso es que tememos que si hay algún retraso de solo día ya no estaremos en el hotel. Además estoy sin cámara cosa que me molesta mucho. Preguntamos si podemos ir allí a recogerla en objetos perdidos. Responden que claro que si, pero que me pase por esta oficina en hora y media, que ya habrá llegado el tren y poder asegurarnos de que la cámara se encuentra allí. Aprovechamos para comer y pasar un poco el tiempo y al volver a la oficina, efectivamente tienen la cámara. Miramos cual es el siguiente tren, reservamos asiento y nos presentamos en el lugar en hora y media. Recuperamos la cámara, bendita cultura japonesa en la que los robos son muy raros y bendita eficiencia. Tomamos el siguiente tren, que nos da a tiempo a reservar asiento a sólo tres minutos de su salida, vuelta a Shin-Tosu, tomamos el tren a Nagasaki, bueno no, tomamos otro, resulta que nos equivocamos de tren. No miramos si era exactamente la hora y tomamos el que pasaba unos minutos antes y que no llegaba a nuestro destino. Afortunadamente este tren para en una estación en la que si podemos coger otro para Nagasaki. En fin hoy no es nuestro día, o si quien sabe Risa1p al final conseguimos llegar a Nagasaki 4 horas después de lo previsto. Bendito JR Pass que nos ha permitido hacer todo esto y vaya cantidad de trenes y organización que tiene el país, una auténtica maravilla.

En fin, recuperados del susto al día siguiente vamos del hotel al Parque de la Paz de Nagasaki. Para ello paseamos al lado del puerto de la ciudad hasta la estación de tren y desde allí en solo una estación nos plantamos en el parque.

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En este parque hay múltiples monumentos y dos edificios, el Museo de la Bomba Atómica, que visitaremos en segundo lugar y el Salón Nacional de la Paz y la Memoria por las Víctimas de la Bomba Atómica. El edificio cuenta con varias salas, en una de ellas muestran continuamente las fotos que se pudieron recuperar de las víctimas de la bomba. La sala principal muestra 12 columnas y al final de ellas en unos estantes están montones de hojas donde se han recopilado los nombres de las víctimas. El ambiente y toda la historia nos conmueven profundamente.

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En estas salas aparecen colgadas un montón de ‘grullas’ realizadas en papel plegado (papiroflexia u origami en japonés).

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Hay una leyenda japonesa que dice que los dioses cumplirán con tu deseo si haces mil grullas de papel. Aquí representan el deseo de la paz mundial. En este edificio hay hojas con las instrucciones de como hacerlas y papel de colores disponible. Después de muchos intentos y sin ayuda externa plegamos nuestras dos grullas.

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Pasamos al Museo de la Bomba Atómica, en este hay que pagar entrada, y se baja por una rampa empinada en la que aparecen diferentes años desde la actualidad hasta 1945 año de la explosión. A partir de ahí se muestra la ciudad antes de la bomba, los daños causados, información sobre la bomba y la situación actual en cuanto al armamento nuclear en el mundo y sobre como se ha ido desarrollando.

Es impresionante. Creo que todo el mundo debería verlo. Apenas tomé fotos. Una maqueta a escala 1:1 de como estaba construida la bomba de plutonio (apodada Fat Boy) que se arrojó a la ciudad, y otra de unas gafas en las que los bordes de los cristales se han derretido.

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La bomba fue arrojada el 9 de agosto de 1945 a las 11:01. Muchos relojes se pararon a esa hora. La bomba detonó a una altura de algo menos de 500 m, explotando en altura causaría mayores daños. La explosión resultante tuvo una detonación equivalente a 22 kilotones y generó una temperatura estimada de 3900 grados Celsius y vientos de 1005 km/h.

Se estima que inmediatamente fallecieron entre 35 000 y 40 000 personas, mientras que el total de decesos se supone que oscila entre 60 000 y 80 000. Una de las circunstancias del ataque es notable. Nagasaki era el objetivo secundario. El objetivo principal era la ciudad de Kokura, pero después de que el avión que portaba la bomba diera varias vueltas, desistió por estar la ciudad cubierta de nubes y no poder divisar el punto de lanzamiento. Se dirigió a Nagasaki que también estaba cubierta, y ya en la última vuelta, antes de renunciar por estar bajo de combustible, se abrió un claro que permitió el lanzamiento.

En el museo aparecían múltiples historias, una de las que más me emocionó es la relacionada con la foto siguiente.

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La foto fue realizada por Joe O’Donnell, enviado por el ejército americano para documentar los daños de la bomba. El relata la siguiente historia de esa foto:

“Cuando llegué a Nagasaki desde Sasebo, miré abajo a la ciudad desde la cima de una pequeña colina. Vi a unos hombres que llevaban una mascarilla blanca. Trabajaban cerca de una zanja llena de carbón ardiendo.

Vi a este niño que caminaba, tendría alrededor de 10 años. Me di cuenta de que llevaba un niño sobre sus hombros. En aquellos días, era una escena bastante común de ver en Japón, a menudo cruzábamos niños jugando con sus hermanos y hermanas llevándolos sobre sus hombros. Pero este niño tenía algo diferente. Yo vi que él había venido a este lugar por una razón muy seria ya que el no tenía sus zapatos puestos y su rostro estaba fijo, mientras que la cabecita del bebe estaba tirada hacia atrás, como si estuviera durmiendo.

El niño se quedo ahí de pie por mas o menos 10 minutos. Luego, hombres con mascaras blancas se acercaron a él y en silencio comenzaron a quitarle las cuerdas que sostenían al bebe. Ahí fue cuando me di cuenta que el bebe ya estaba muerto. Los hombres tomaron el cuerpo por manos y pies y lo colocaron suavemente en el fuego.

El cuerpo del niño emitió un silbido cuando fue colocado en el fuego. Entonces se encendió con brillantes llamas como el rojo intenso de la puesta de sol. Todo el rato el niño se quedo ahí parado sin moverse viendo las llamas. Vi que el se estaba mordiendo el labio con tanta fuerza que le comenzó a salir sangre. Luego las llamas se fueron acabando poco a poco de la misma forma en que el sol se escondía esa tarde. Al final, el niño giró y se fue en silencio."

Impresionante. La última sala relata la evolución del armamento nuclear, mostrando su aumento década a década y con reproducciones a escala de las armas nucleares. Cerca de 20.000 armas nucleares descansan en sus silos amenazándonos a todos.

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Salimos del museo y encontramos el monumento que indica el lugar sobre el punto denominado hipocentro, aunque este término en castellano se usa exclusivamente para indicar el punto bajo tierra donde se genera un terremoto.

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A continuación se encuentra el Parque de la Paz. Allí hay gran cantidad de monumentos donados por muchos países en recuerdo de la tragedia.

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Destacan la Estatua de la Paz de Seibo Kitamura de enormes dimensiones y la Fuente de la Paz.

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Parece mentira que ahora todo luzca tan brillante y vital. Las previsiones iniciales eran que la zona sería inhabitable durante más de 70 años. Afortunadamente esas previsiones eran erróneas y hoy en día tanto Nagasaki como Hiroshima son dos de las ciudades más volcadas en difundir la idea de la paz en el mundo. Esperemos que las miles de grullas plegadas por personas de todo el mundo ayuden a conseguirla.

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30/03/17 Monte Fuji

Nuestro siguiente destino es el Monte Fujiyama o simplemente Fuji. Aquí todo va a otro ritmo empezando por el tren que te permite llegar al lugar.

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Aunque al llegar a la estación de Fujikawaguchiko encontramos otro tren más moderno y más decorado.

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Esta vez el alojamiento elegido ha sido un ryokan o casa tradicional japonesa. Todo de madera, las puertas y ventanas deslizantes, la cama es un colchón sobre el suelo y la mesa también, hay que sentarse en el suelo para usarla. Algo incómodo para nuestros huesos occidentales Risa1p dicen que nosotros sufrimos tanto de la espalda por culpa de los sofás y las sillas, que viviendo en el suelo la espalda se fortalece y duele menos, creo que nosotros ya hemos llegado tarde para disfrutar de sus beneficios.. Encima es ‘relativamente barato’ pero es con el cuarto de baño compartido.

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Además como todo ryokan que se precie tiene su Onsen baño público de agua muy caliente (bueno dos baños porque hay el de hombres y el de mujeres) en el que se hace algo de vida social ¡sin nada de ropa! y donde uno se puede relajar.

Hoy hace un día magnífico, y aunque ya es un poco tarde, salimos a dar una vuelta con las bicis gratuitas que tiene el ryokan. Fujikawaguchiko tiene un gran lago que empezamos a rodear. Las vistas del Fuji soberbias.

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Enseguida se empezó a poner el sol, bonita luz y mucho frío.

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El día siguiente amaneció con agua nieve que se fue convirtiendo en nieve. Teníamos que salir a comer. Así que bicis de nuevo hasta el centro del pueblo ¡qué pereza!

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Bueno también eso supone pasar un día tranquilos en la habitación y empezar a ponernos al día, que falta nos hace. Ah y seguir disfrutando del Onsen. Al día siguiente todo blanco, precioso, pero desde el atardecer que vimos a la llegada no hemos vuelto a ver al Fuji. En fin, por lo menos lo hemos visto, a veces se tira una semana entera cubierto y mucha gente no lo ve.

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Despedida de nuestro entrañable ryokan y llegada a la estación ¡Nos vamos hacia el sur!

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26/03/17 Tokio 2

Llegamos al parque de Ueno y encontramos a mucha gente haciendo el Hanami. El Hanami es ir a contemplar las flores de los cerezos y por extensión hacer un picnic debajo de ellos. Estas fechas son las de la floración en Tokio, hoy es 28 de marzo, pero este año la floración viene con al menos diez días de retraso. Pero hay cantidad de gente debajo de los árboles haciendo su picnic. Son familias, grupos de empresa o grupos de amigos. A partir de ahora en cada sitio que hemos visitado, si hay cerezos, hemos encontrado Hanami.

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En el parque están, entre otros lugares, el Museo Nacional, …

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… el templo Ueno Toshogu, también llamado Templo de oro por la cantidad de oro que recubre el edificio. Es Shintoista. Nosotros llegamos con la tarde avanzada y sólo pudimos ver su puerta dorada. También tiene una pagoda anexa de 5 pisos y un montón de linternas.

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Pero los que más nos llamó la atención de este templo es el monumento de la llama de la paz con una conmovedora historia que se cuenta en una placa junto al monumento:

“El 6 de agosto de 1945, las fuerzas de EE.UU. lanzaron la primera bomba atómica en la historia sobre Hiroshima y otra sobre Nagasaki el 9 de agosto del mismo año, se cobró la vida de cientos de miles de personas en un instante. Incluso ahora, muchos sobrevivientes todavía sufren los daños.

Algún tiempo después, Tatsuo Yamamoto fue a Hiroshima en busca de su tío, y encontró una llama del incendio causado por la bomba atómica en las ruinas de la casa de su tío. Lo trajo de vuelta a Hoshino-mura, su ciudad natal en la prefectura de Fukuoka. La mantuvo ardiendo en su casa como recuerdo de su tío y una expresión de su resentimiento. Pero pasaron los años, el sentido de la llama se convirtió en un símbolo de su deseo de abolir las armas nucleares y por la paz. El pueblo Hoshino-mura construyó una antorcha y la llama fue trasladada el 6 de agosto de 1968. Se ha mantenido la llama desde entonces como la llama de la paz, con el apoyo de los aldeanos.” La llama de este monumento fue encendida a partir de ella.

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También en el Parque de Ueno está el templo Bentendo, budista, dedicado a la Diosa de la Fortuna. Muchos vienen aquí a pedir suerte en sus negocios.

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El templo está en mitad de un lago y rodeado de ricos puestos de comida. En uno de ellos una vendedora tenía unos ojos que me llamaron mucho la atención. No, no es lo que piensas Risa1p es que había algo felino en su mirada. Ya lo habíamos visto antes en Japón y en otros lugares como Malasia. Algunas personas se ponen unas lentillas que les camban el aspecto de los ojos y los hacen parecer a los de los protagonistas de los anime (comics) japoneses. Esta vez me atreví a pedirle si podía fotografiar sus ojos, y accedió.

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En la parte final de nuestro recorrido por el parque hemos encontrado árboles que ya empezaban a tener flores.

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Finalmente entramos a la zona de los anime (cómics, películas de dibujos animados y videojuegos) que está próxima al parque. Es un estallido de luces e imágenes.

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Aderezado con chicas escaparate, en una noche que hacía mucho frío.

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También entramos a una sala de juego, con ruido ensordecedor y abarrotada de jugadores.

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El último día en Tokio empezamos visitando el mercado de pescado. La visita ‘buena’ es la de la subasta de los atunes, pero hay que estar a las tres de la mañana y estar entre los 120 primeros. Demasiado esfuerzo. Fuimos sobre las 10 y las indicaciones nos llevaron hacia una zona en la que básicamente hay sitios para comer pescado especialmente enfocados a turistas, donde también caímos nosotros.

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También había alguna tienda de pescado. Eran llamativas por la variedad de productos.

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A la vuelta del lugar, encontramos el auténtico mercado mayorista, pero estaba todo recogido y no quedaba nadie.

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Como vulgarmente se dice, no quedaban ni las ratas, pero encontramos varias, aunque sólo pude fotografiar a una.

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Si esto ocurre en Japón, con lo limpio y cuidado que es todo en el país, no quiero imaginar como son estos mercados en la mayoría de los países. En fin, de aquí nos fuimos a la isla de Odaiba, que es un enorme terreno ganado al mar y actualmente llena de modernos edificios, jardines y amplias avenidas.

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Caminamos hasta el Miraikan, el Museo de la Ciencia. Está en un formidable edificio.

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Dentro destacan una gran pantalla esférica llamada Geo-cosmos que proyecta imágenes de la tierra y sus nubes casi a tiempo real y también informaciones ambientales.

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Por otro lado en robótica hay una demostración del robot Asimo y de ‘una’ robot conversacional.

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Somos apasionados de los museos de Ciencia, pero este nos ha decepcionado un poco. Aparte de lo descrito y un módulo de la Estación Espacial Internacional, el resto eran paneles con alguna posibilidad de interacción con algunos elementos, pero ni los contenidos ni los experimentos nos han apasionado. A la vuelta por la misma avenida vimos la puesta de sol. Pudimos disfrutar de como llega la noche a la ciudad y a alguno de sus iconos como el edificio de la TV con su esfera en lo alto, o una réplica de la estatua de la libertad y el puente colgante Rainbow.

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A medida que oscurece más, las luces realzan las fotos.

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Por último nos fuimos a dar una vuelta por la TV Tower, supera en ocho metros la altura de laTorre Eiffel, copiando su diseño.

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26/03/17 Tokio 1

En el sur de la isla de Hokaido cogemos nuestro primer Shinkansen, el tren de alta velocidad japones con el que recorreremos 850 km en poco más de 4 horas. La alta velocidad no es novedosa, lo que si es novedoso es el como funcionan en Japón, aquí este tren es como el metro. En algunas líneas pasa un tren cada 5 o 10 minutos durante todo el día. Todo ello con una puntualidad impresionante. Todos los trenes en los que hemos montado han salido y parado en cada estación en el minuto en que deben hacerlo. Hasta tal punto que si quieres saber si el tren que viene es el tuyo sólo debes mirar la hora.

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En Tokio el alojamiento es caro. Nosotros finalmente hemos encontrado un apartamento de airbnb que era caro pero era relativamente espacioso y muy confortable. Además estaba muy cerca de la estación JR de Ikebukuro, otra megaestación con decenas de tiendas, grandes almacenes y un laberinto de pasillos que nos dejaba parados buscando nuestra salida en medio de ríos de gente. Al salir luces y más comercios.

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Hemos estado leyendo a ratos qué es lo que debemos visitar en Tokio y son tantas cosas que no sabemos qué hacer ni por dónde empezar. Al final nos decidimos por ir a las torres llamadas Metropolitan Government Building en las que es gratis subir al piso 45 y se tienen unas magníficas vistas de una parte de la ciudad, porque Tokio es inmensa para alojar a sus más de 20 millones de habitantes.

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Al volver a la planta baja fuimos a la oficina de turismo donde pedimos información sobre qué visitar en los tres días que teníamos. Nos dieron un mapa y un cuadernillo con información y nos detalló lo que podíamos ver en función de nuestros gustos. Esos 10 minutos resolvieron más que las horas dedicadas a mirar por internet. Coincidió que la persona que nos informaba era competente en su trabajo, eso no nos ocurrió en otro caso. De vuelta a la calle paseamos entre los rascacielos que vimos desde arriba, ...

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… para pasar a un ambiente totalmente distinto. Entramos al parque Shinjuku Gyoen, que es de pago Risa1p, para visitarlo y ver el Sakura que es como los japoneses llaman al período de floración de los cerezos y otros árboles similares como los ciruelos, que florecen antes, y son los que se muestran en estas fotos. Todavía queda una semana o dos para que la floración del cerezo llegue a Tokio. A los japoneses les apasiona este fenómeno, y hay un seguimiento en todo el país de como evoluciona desde el sur hasta el norte. Como encontramos los primeros árboles en flor, la gente se agolpaba alrededor de cada árbol y era difícil obtener fotos solitarias.

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Aparte de la floración el parque es una maravilla, vemos hasta un árbol vendado ¿? y aunque ya estamos en primavera luce un aspecto completamente invernal.

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De aquí pasamos a visitar el Templo budista de Meiji, donación póstuma del pueblo japonés a este emperador que, a mediados del siglo XIX, empezó a romper el aislamiento del país y comenzó su modernización. El regalo incluía el inmenso parque, con 120.000 árboles, que rodea al templo.

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El templo estaba en obras, como muchos lugares de Tokio, porque la ciudad se está engalanando para los juegos olímpicos del 2020. Sólo pudimos ver algunos lugares alrededor del templo principal.

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Muy cerca del lugar está la calle Takeshita, es una calle peatonal que se encuentra repleta de comercios y que está de moda entre jóvenes y diversas tribus urbanas. ¿Nos encuentras en este selfie?

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En esta calle estuvimos un rato viendo pasar un montón de personas. Algunas con aspecto llamativo.

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Para acabar el día fuimos a la zona de Shibuya. Aparte de ser una zona comercial como otras de la ciudad,es famosa por su paso de peatones en diagonal, además de los transversales, y la cantidad de gente que lo cruza. Dicen que a veces hay 2.500 personas cruzando a la vez por todos sus pasos.

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Hay muchas cosas que nos llaman la atención de Japón. Una de ellas es la cantidad de trabajos que tienen que en España han desaparecido. Por ejemplo en cada andén de las estaciones de trenes se ve a uno o dos empleados,que controlan el cierre de las puertas, avisan al maquinista para cerrar (los trenes son muy largos) además también suele ir otro empleado al final del tren con la misma función. Pero ves gente trabajando en la entrada de garajes para regular el paso de los peatones y la entrada y salida de coches, muchos empleados en las tiendas, …

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El segundo día lo vamos a dedicar a la zona Noreste del centro de Tokio. Empezamos por pasear por la Skytree, La 2ª estructura construida más alta del mundo con 634 m sólo va después del Burj Kalifa en Dubai que tiene más de 800 m. Paseamos por un barrio tranquilo con pequeños templos. Todos tienen una zona con montón de monolitos. Suponemos que están dedicados a los muertos o conteniendo sus cenizas. En cualquier caso están situados entre bloques de pisos, lo cual los afea bastante.

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La torre inmensa.

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Llegamos a un edificio coronado por una … Bueno mejor opináis vosotros sobre lo que tiene encima.

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Al cruzar un puente entramos a la zona de Ueno, un barrio con casas tradicionales y un enorme templo. Por la calle vemos los rickshaw, pequeñas carrozas de dos plazas tiradas por una persona.

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Aquí empezamos a encontrar a japonesas vestidas con el tradicional kimono. Al principio fotografiábamos a todas como si fuera una cosa excepcional, pero luego nos dimos cuenta de que muchas japonesas y algunas extranjeras, pues es fácil encontrarlos de alquiler, los usan para visitar y fotografiarse en los templos y en los parques con los árboles en flor. En menor medida también se veían algunos hombres con trajes tradicionales.

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El templo de Sensoji es el más antiguo de Tokio. Tiene una gran puerta de entrada, múltiples edificios y demasiada gente.

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También muchos puestos de comida rica, rica y de recuerdos. Seguía habiendo mucha gente Risa1p

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Desde aquí comenzamos a atravesar un barrio tranquilo y descongestionado. Nos llama la atención el sistema de aparcamiento en una casa en la que los coches se guardan en 4 niveles de altura. En Tokio apenas hemos visto coches aparcados en la calle, es más, se necesita un permiso para comprar coche, y uno de los requisitos es disponer de aparcamiento. Quizás eso explica los pocos atascos que se ven en una ciudad tan grande. No puede acceder a tener coche cualquiera y además cuando te desplazas tienes que tener aparcamiento tanto en origen como en destino. En la siguiente foto una mujer pasea a su bebe en un carrito. Bueno no es un bebe, es un perro, hemos visto varios casos. Los perros necesitan andar, no hacerlo les perjudica.

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22/03/17 Sapporo

Llegamos a Japón, primera vez que visitamos este país y estamos expectantes. Empezamos con susto, llegamos recién amanecidos en un flamante Airbus 330 nuevo y enorme. El paisaje aparece nevado y con sol pero se ven nieblas bajas. Cuando bajamos en el aterrizaje entramos en las nubes, cuando aparecemos debajo de las nubes en vez de pista de aterrizaje hay un bosque y ya casi estamos rozando las copas de los árboles, el piloto mete motores a tope y salimos disparados hacia arriba. En el avión silencio total, no se oye nada. Cada uno para sus adentros se pone a reflexionar sobre el más acá y el mas allá, en fin lo normal en estos casos Risa1p Damos una vuelta muy altos y el piloto nos dice lo que sabíamos, que hubo que abortar el aterrizaje por la niebla y porque no atinó. Que volvemos a intentarlo pero esta vez por el otro extremo de la pista que tiene mejor visibilidad en este momento. Esta vez también entramos en unas nubes, pero más finas y aterrizamos sin problemas ¡Vaya susto!

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Estamos en Sapporo, en la isla de Hokaido, al norte del país. Nos recibe una ciudad nevada y con mucho frío, sobre todo llegando desde un país tropical como Malasia. Impresiona lo nuevo que se ve todo, el aeropuerto, el tren, las casas, los uniformes de los empleados, las tiendas. Todo brilla. En el aeropuerto cambiamos el documento de compra del JR Pass, que sólo pueden comprar extranjeros desde fuera del país, por los billetes propiamente dichos. JR es acrónimo de Japan Railways y es el principal operador de trenes del país. Este pase te permite utilizar casi todos los trenes de Japón incluida la red de cercanías, que penetra profundamente en las ciudades. Su precio no es barato, 500 € por persona por 21 días, pero es baratísimo para lo que tienen que pagar los japoneses por esos mismos transportes. Además están incluidos casi todos los trenes bala (Shinkansen) lo que nos permitirá recorrer el país de punta a punta, literalmente, sin pagar más y además reservar asiento, cambiar los billetes, perder un tren y tomar otro billete, … Una maravilla y todo ello con la amabilidad y sonrisas de los empleados características de este país.

Bueno, cogemos el tren del aeropuerto a la ciudad, trasbordo de cercanías y bajamos en un barrio de casa bajas, casi todo Sapporo es así, y vamos a casa de Hiro que es un couchsurfer que nos acoge en su casa por dos días que se convertirán en cuatro. Hiro es tremendamente amable y nos ha facilitado mucho la inmersión en Japón. Para empezar nos lleva al centro en coche. Como ha nevado esta noche, primero hay que limpiarlo de nieve.

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Vamos a una tienda de deporte, queremos comprar unos bastones de trekking, los míos se rompieron en Bora Bora. Es una tienda de deportes de montaña de 4 plantas, en general todo es como Europa en precios o incluso más caro, aunque al final encontramos unos bastones de importación de ocasión (-5%) con un descuento adicional porque vamos con una bolsa de la tienda que nos ha dejado Hiro ¿? (-5%) y además sin impuestos porque somos extranjeros (-8%). De maravilla. Aquí comprar sin impuestos es muy fácil, muestras el pasaporte, te los descuentan en la misma tienda y te grapan la factura sin tasas a una hoja del pasaporte que, suponemos, deberemos presentar a la salida del país. En general todos los trámites y cosas que hemos tenido que hacer son fáciles y ellos tremendamente solícitos y amables.

También fuimos a una tienda de electrónica a comprar una tarjeta SIM para tener datos, un mareo, inmensa, mil cosas y todo en Japonés. Sacamos dinero de un cajero 7&eleven, la cadena de tiendas americana que está muy extendida en Japón junto a otras similares como Family Mart y más. Estas tiendas tienen cajeros automáticos (ATM) que aceptan tarjetas que no sean japonesas. En todos los cajeros de bancos japoneses que probamos no aceptaban nuestra tarjeta. Muchos cajeros mostraban la información exclusivamente en japonés. También en algunas tiendas tuvimos problemas para pagar con nuestra tarjeta.

Bueno, al final nos quedamos solos y empezamos a recorrer un poco el centro. Cogemos el metro hacia la estación central y allí encontramos que las estaciones de tren, además de estaciones son centros comerciales de varias plantas, a veces hoteles también grandes y siempre muchas tiendas y bares y restaurantes. En muchos restaurantes no hay duda de lo que contiene la carta, porque te muestran modelos de los platos realizados en cera con gran realismo.

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Además aquí en Sapporo una ciudad subterránea con calles larguísimas, más tiendas he incluso espectáculos o exhibiciones

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Cuando salimos a la calle está nevando. Nos dirigimos hacia el ayuntamiento, uno de los pocos edificios antiguos que vemos en la ciudad.

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Enseguida cae la noche, la ciudad iluminada. Visitamos una torre de comunicaciones, la TV Tower, parecida a la torre Eiffel.

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Nos sorprende mucho que hay calles en las que no se puede fumar, en ellas colocan unas cabinas de cristal donde si se puede. Sin embargo hemos encontrado restaurantes en los que si dejan fumar, a veces con separación física entre los que fuman y los que no, y otras veces sin separación real.

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Y como era de esperar en el metro, casi todo el mundo enganchado al móvil, bueno en España también es casi así.

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Al día siguiente vamos a esquiar con Hiro a la estación de esquí Teine, a muy pocos kilómetros de la ciudad. Desde la ventana de casa se la ve bastante cubierta,.

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Es la estación en la que ‘Paquito’ Fernández Ochoa ganó en 1972 el primer oro olímpico de España, en Juegos de Invierno, compitiendo en slalon especial. Vamos en el coche, que primero debemos limpiar de nieve, y encontramos una carretera bastante nevada, no pasan la máquina con mucha frecuencia.

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La estación, a pesar de ser una de las grandes, es pequeña para los estándares europeos, tiene un desnivel máximo de 683 m y no llega a 20 Km de pistas. No obstante Japón tienen más de 500 estaciones de esquí y una calidad de nieve polvo excepcional. En nuestro caso había cantidad de nieve fresca, muy ligera y esquiable. No obstante las pistas estaban sin pisar por máquinas y en muchos sitios parecía más esquí fuera de pista que dentro.

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El paisaje predominante es el bosque de abedules que al ser caducifolio es muy diferente al que estamos acostumbrados,

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El tiempo en general fue malo, con algunos claros, pero muy nublado y nevando con frecuencia.

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En la estación había monstruos, los dos peores delante del pebetero de la llama olímpica.

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Alguna escapada por el bosque fue de maravilla.

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Además es la primera vez que encontramos un parque de atracciones en una estación de esquí, con los carriles de la montaña rusa, la noria, …

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Por la noche para recuperar fuerzas Hiro nos llevó a un kasiten sushi, un restaurante en el que hay una cinta móvil por la que salen un montón de platos diferentes que puedes coger según te apetezca. Los platos tienen colores que indican su precio. Cuando terminas cuentan los platos de cada color y calculan la cuenta. Sencillo y práctico, una constante en Japón.

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Ya la noche anterior también estuvimos, en este caso también con Azrim, un couchsurfer Indonesio con el que compartimos también la casa un día y medio.

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Al día siguiente hace un sol radiante en Sapporo. Salimos de casa otra vez hacia el centro, vamos a la JR Tower que es uno de los edificios de la estación de Sapporo que tiene un mirador en la planta 38 a casi 100 m. de altura.

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Y volvemos a pasear. La Torre del Reloj es para ellos otro de los edificios históricos y nos reencontramos con la TV Tower.

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Anochece rápido y encontramos que aparte de la Sapporo subterránea, hay otra en superficie que también tiene gente y vida Risa1p

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Hay lugares que nos llaman la atención, como la pequeña callejuela llamada Yokocho donde hay varios minirestaurantes con una rica sopa llamada ramen, o las tiendas de kimonos, o lo que más nos sorprendió fue esta gasolinera ¿ves algo raro en ella?

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A nosotros nos costó darnos cuenta. ¡No tiene surtidores! Las mangueras cuelgan del techo y suben y bajan con un mando a distancia. Aprovechamiento del terreno total.

Al día siguiente salimos hacia Tokio. Día radiante, hoy el Teine se ve de maravilla. Vamos a la JR station a coger el tren, nuestro primer viaje largo. Primero en un tren expreso hasta el sur de la isla Hokaido. Nos despedimos del paisaje nevado y los lagos helados.

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18/03/17 Semporna

Desde Brunei fuimos primero a Tawau donde dormimos y la mañana siguiente a Semporna, un pueblo costero que da acceso a multitud de islas con un gran buceo. El viaje desde Brunei se hizo larguísimo. El primer problema fue que los puntos fronterizos estaban con unas colas tremendas y lo que deberíamos haber cruzado en media hora, demoró más de tres horas. Eso hizo que nos pillara la noche tres horas antes de llegar a destino, el coche alquilado tenía unas luces muy malas y la carretera tenía unas zonas de baches y unos hundimientos que hicieron que alguna vez casi voláramos. Fue una jornada de coche muy larga con más de 650km por carreteras remotas y poco frecuentadas salvo por los enormes camiones que sacan la madera de los bosques primarios de la isla.

Una vez en Semporna visitamos varios clubes de buceo intentando ir al día siguiente a Sipadan, que según el Capitán Cousteau es uno de los 5 mejores lugares de buceo del mundo. El caso es que hay un cupo máximo de 125 buceadores diarios y ya estaba ocupado. Por tanto la otra opción es bucear en alguna de las islas que rodean Sipadan. Encontramos buceo a precios bajos, con la salida de buceo por un día con tres inmersiones, el coste por inmersión es de poco más de 20 € desde luego lo más asequible que hemos encontrado. Al final salimos con el club Scuba Junkie, en el que la persona que nos atendió no nos gustó nada, altivo, como cansado de atender gente y por otro lado el dive master (algo así como el guía de buceo), que se llama Azhim, fue encantador. El buceo se desarrolló en la Isla de Mabul, a la que se tarda en llegar casi una hora en la motora del club. En la salida de Semporna el agua estaba muy sucia, llena de plásticos y basura que se arrojan al mar sin ningún pudor. También me llamó la atención un velero ‘artesanal’.

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Llegando a la isla había una plataforma que realmente es un alojamiento y base de buceo.

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La sensación fue de masificación, mucha gente por todos los sitios. Afortunadamente en el buceo éramos cuatro como máximo.

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El buceo en general bonito. Bastante vida, un pecio (barco hundido) entretenido pero en general poca visibilidad. Vimos muchos nudibranquios.

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Por otro lado bancos de peces y los peces habituales del trópico como morenas, alguna tortuga.

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Una sepia peleona.

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Y luego ‘critters’ criaturas de las que hay por estos océanos, aunque no tan raras como las encontradas en Sulawesi. Un cangrejo orangután, pez cocodrilo, pez roca y un pez tropical que he visto por primera vez.

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Pero la peor de las criaturas, el motorista fantasma Risa1p

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En superficie un embarcadero enorme del centro de buceo y múltiples alojamientos en cabañas.

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Junto a ellos las casas tradicionales de la gente que vive del mar.

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Esa noche salimos a cenar por ahí y nos encontramos con Azhim, el dive master. Al saber que teníamos coche y como tenía el día siguiente libre, nos ofreció visitar un pequeño museo antropológico a pocos km de Semporna, junto a su pueblo.

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También subimos a una colina equipada con unas escaleras y unos caminos de madera. Está coronada con unas grandes rocas negras relacionadas con su origen volcánico.

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Desde allí buenas vistas de los alrededores, pudimos ver Semporna, Mabul, donde buceamos y también, al límite de la vista, la isla de Sipadan donde quisimos haber buceado.

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También sitios peculiares y un buen recuerdo de Azhim.

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Próximo destino, Japón. Despegamos de Kuala Lumpur por la noche e hice una foto del aeropuerto.

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