Posts from 2017-01

9/01/17 Bora Bora 2

Para el día de hoy nos hemos propuesto subir al monte Pahia. Nos hemos levantado a las 5:30 para cogerlo en buenas condiciones, pues las mañanas están más despejadas que el mediodía y las tardes. A las 6 de la mañana la montaña presenta un aspecto inmejorable, completamente despejado. La cumbre que queremos alcanzar es la que se encuentra enmarcada entre las dos palmeras.

Afoto

La verdad es que no tenemos muy claro el camino, sólo una descripción escrita de una página de internet. Hemos intentado buscar un guía, pero aparte de que al parecer cobra más de 100€ por persona, es que es difícil de localizar. Como la montaña no es muy alta (660 m) y nos podemos dar la vuelta cuando queramos, aunque todo el mundo nos ha dicho que es difícil, dura y que sin guía es casi imposible encontrar el camino. También nos advierten que si el camino está mojado es muy peligroso, pero llevamos 2 días sin llover y ha amanecido despejado, así que decidimos tirar adelante.

Vamos a donde se describe el comienzo y por varios sitios que lo intentamos no encontramos nada. Llevamos media hora y no conseguimos empezar. Al final me da la impresión de que atravesando unos 20 m de plantas de más de un metro de altura, pero que parecen recientes, puede encontrarse el camino. Y ¡bingo! Después de atravesarlas estamos dentro del bosque y hay algo parecido a un camino. El camino es muy escarpado. En algunos lugares es como una escalera muy empinada en la que los escalones son raíces de árboles que están al descubierto.

Afoto

Afoto

Afoto

Cuando habíamos subido unos 250 m de desnivel nos encontramos con una pared de roca. Intentamos flanquear por la derecha y no se ve salida. Tiramos por la izquierda y aunque está todo muy desdibujado, de vez en cuando aparece algún hito indicando que por ahí hay camino. Al final salimos a otro sitio que es imposible. Volvemos hacia atrás y a punto de abandonar Auxi insiste en ir por la derecha aunque no haya camino y ¡voilá! Después de casi hora y media perdidos encontramos el camino de nuevo que sube muy empinado hacia arriba. De vez en cuando está tan empinado que hay cuerdas fijas para ayudarte a remontar la pendiente. Al llegar a unos 500 m de altura empieza a llover a tope. Estamos completamente calados y sentimos que tampoco puede quedar mucho, y que no nos podemos mojar más de lo que estamos. Además acaba de parar de llover. Aquí se descubre y se despeja en cuestión de minutos. Además el calor sofocante y muy húmedo hace que esto sea menos llevadero. Decidimos continuar.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Esto es una selva en la que es difícil seguir el camino por la cantidad de vegetación presente, pero poco a poco seguimos avanzando. La subida directa está cortada por unos muros y hay un largo flanqueo por la izquierda para llegar al lado norte desde donde si se puede llegar arriba. Aunque sigue lloviendo de vez en cuando, vemos que ya estamos llegando. El bosque ha desaparecido y podemos disfrutar de las vistas desde esta altura.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Por fin llegamos arriba. Estamos sobre un pico que nos permite ver gran parte de la isla. Nos ha costado casi 5 horas llegar hasta aquí, sobre todo debido a las veces que nos hemos perdido.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Bueno realmente no llegamos a la cumbre principal sino a una secundaria. La principal se encuentra a unos 300 m de nosotros, pero con lo mojado que está todo y la bajada que tenemos por delante decidimos darnos la vuelta desde aquí.

Afoto

La bajada resultó muy complicada, apenas hicimos fotos del principio del descenso.

Afoto

Afoto

Afoto

Luego siguió lloviendo y sufrimos varias caídas pequeñas, a mi se me rompieron los bastones y a Auxi le dolían mucho las rodillas. Llegamos abajo hechos polvo. Ahora entendemos porqué casi nadie hace esta subida en época de lluvias. El camino está abandonado (tendríamos que haber subido con un machete) pero sobre todo es muy resbaladizo, y en algunos sitios hay unos toboganes en los que puedes caer muchos metros. Pero como lo que no mata engorda, otra experiencia para el morral Risa1p dentro de unos días nos acordaremos casi exclusivamente de lo bueno.

Al atardecer el cielo se vuelve a abrir y sale un luna casi llena preciosa.

Afoto

Afoto

Y la puesta de sol nos vuelve a dejar sin palabras.

Afoto

Afoto

Afoto

Al día siguiente toca buceo. Dos inmersiones,una dentro del lagoon, en donde lo primero que vemos es un pez cofre un poco raro, al verlo de frente nos damos cuenta de que le han comido la parte del labio superior.

Afoto

Afoto

También vemos manta águila, algún tiburón punta blanca y una barracuda enorme.

Afoto

Afoto

Afoto

También los pequeños peces tropicales de la zona.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Para la segunda inmersión la cámara no se abría, así que no hay fotos y en cualquier caso tampoco fue muy especial.

Para despedirnos de la isla, y como no sabemos si vamos a volver alguna vez, nos liamos la manta a la cabeza y pillamos una noche de hotel sobre pilonas aprovechando un descuento muy especial que lo dejó relativamente ‘barato’. Una noche es una noche Risa2p

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

En cualquier caso el tiempo se pasa volando y cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos otra vez esperando al catamarán que nos lleva al aeropuerto.

Afoto

Al irnos alejando aparece primero nuestro hotel de pilonas.

Afoto

El monte Paiha, ahora si que se ven bien las dos cumbres que tiene, la de la izquierda es la que subimos, y se aprecia lo escarpado de sus laderas.

Afoto

Y ese lagoon verde-azulado que hipnotiza.

Afoto

Afoto

Ya desde lo alto las últimas vistas.

Afoto

6/01/17 Bora_Bora 1

Bora Bora es un lugar mítico. Aquí dicen que es la isla más bella del mundo, la perla del pacífico. No sabemos si llegará a tanto, pero desde luego es hermosa. Todos dicen que además su lagoon es el mejor. A nosotros nos impresiona, aunque localmente no está muy cuidada. La carretera de circunvalación es la peor que hemos visto en las 6 islas que visitamos en total. El pueblo principal, Vaitapé, tampoco está muy cuidado. Todo ello a pesar de tener muchos Resorts carísimos y que deben dejar un dineral a la isla. No en vano dicen que aquí se inventó el concepto de cabañas o habitaciones montadas sobre pilonas. En casi todos los hoteles rondan por los 1.000 € la noche. Ya las vistas desde el avión y en el trayecto del aeropuerto que está en un Motu hasta la isla principal quedamos prendados.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Nosotros vamos a pasar 5 días y gracias al gran invento que es el couchsurfing y a nuestra nueva amiga Isabelle, que nos acogió con una gran sonrisa en su casa. Además nos ayudó en muchas cosas, como dejándonos su coche para dar la vuelta a la isla. Muchas gracias.

Afoto

El primer día lo dedicamos a dar la vuelta a la isla. Como en todas las islas nos llama la atención que las cunetas de la carretera, aparte de palmeras, en muchos sitios tengan un césped de primera.

Afoto

Enseguida llegamos a la playa de Matira, a la que llaman playa pública porque nos imaginamos que las demás serán privadas. Aunque no somos muy playeros, el baño una delicia, aunque el sol picaba una barbaridad.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Seguimos con el rodeo, las imágenes hablan por si solas.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Como remate una puesta de sol espectacular, con las nubes a rayas, supongo que debido a que en el horizonte abundan las nubes con forma de torres que alcanzan grandes alturas.

Afoto

Afoto

Hablando de rayas. Al día siguiente nos vamos de snorkel, seguro que veremos alguna. Embarcamos en una lancha para 10 personas y empezamos a rodear la isla.

Afoto

Afoto

Afoto

Finalmente llegamos al canal principal que da acceso al lagoon interior desde el océano. Zona de corrientes, es uno de los lugares de concentración de vida. La costumbre de echarles unas sardinas en este punto hace que enseguida empiecen a llegar pequeños tiburones de aleta de punta negra. Allá vamos.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

También llevamos algo de pan para los peces pequeños. Enseguida nos rodearon, también los que no eran pequeños Risa1p

Afoto

Afoto

Afoto

Seguimos rodeando la isla con sus paisajes, y el capitán nos mostró que además de navegar también sabe cantar.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

La segunda parada la hicimos en la zona de las rayas. Auxi triunfó con una de ellas.

Afoto

Afoto

Afoto

El capitán se hacía remolcar y más con otra raya.

Afoto

Afoto

Aparte de las rayas había pequeños tiburones punta negra y peces mariposa-

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

El tercer punto de snorkel era de peces tropicales en general. El quía de otro grupo consiguió que saliera una morena enorme de su cueva y la sujetaba con manos y piernas. Si no lo veo no lo creo.

Afoto

Afoto

Luego paseo entre cientos de peces, donde agotamos el poco pan que nos quedaba. Como dicen los políticos ‘un baño de masas’ Risa1p

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Alimentar animales salvajes (feeding en su acepción inglesa) es bastante cuestionable y de hecho es algo muy desaconsejado por los naturalistas. La mayoría de incidentes con tiburones están relacionados con el ‘feeding’ y además rompe con el ciclo de vida salvaje, que se supone que es de lo que queremos disfrutar, introduce alimentos que posiblemente no son adecuados para estas especies y altera su comportamiento, como es obvio en las fotos anteriores. Pero también es verdad que esto se da en zonas muy acotadas, ya es algo permanente y cuando estás ahí es irresistible. Quizás debamos abstenernos de repetirlo en otros sitios, tendremos que hacer examen de conciencia.

La última etapa de esta jornada de snorkel nos lleva al Motu Pitu U’u Tai que es una isla mucho más bonita de lo que un nombre tan raro hace suponer Risa1p Ahí nos tenían preparada una comida exquisita con fruta y verduras que tanto nos cuesta encontrar en estas islas.

Afoto

Afoto

Luego nos dimos un bañito en las aguas cristalinas del lagoon, subimos a ver las vistas y nos hicimos amiguitos de un par de ‘troncos’ Risa1p cuando nos quisimos dar cuenta se había acabado la jornada, que nos parecía que era muy cara (unos 75€ por persona, 9.000 Francos) pero que luego nos pareció que tuvo una excelente relación calidad precio.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Cuando nos quisimos dar cuenta la actividad se había acabado y tomábamos la motora de vuelta a casa Risa1p

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Esta noche quizás la puesta de sol no fue tan espectacular como la anterior, pero la vista de la ciudad en el ocaso y la luna llena que aparece junto a la constelación de Orión nos dejaron llenos de alegría.

Afoto

Afoto

Afoto

4/01/17 Raiatea

La llegada a Raitaea prometía desde el principio. Al igual que la anterior, Moorea, es una isla de montañas escarpadas y cubiertas de un verde brillante. Un arrecife de coral rodea la isla formando un ‘lagoon’ de aguas azules y verdes que deslumbran.

Afoto

La visita a Raiatea ha sido sobre todo tranquila. Pasamos en ella dos días y uno fue prácticamente contemplativo y floral, con esas flores deslumbrantes que estamos encontrando, siendo algunas de ellas totalmente nueva para nosotros:

Afoto

Afoto

Para el segundo día nos alquilamos un coche para dar la vuelta a la isla y ha sido una maravilla. Lo primero que encontramos fueron hermosas palmeras que se esparcen por toda la isla.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

También nos resultó curioso ver palmeras saliendo de los cocos.

Afoto

Hicimos una pequeña incursión por el interior de la isla.

Afoto

Afoto

Pero es el mar que la rodea lo que más nos llama la atención.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

En la zona sureste nos encontramos con un conjunto de Marae que son unos lugares dedicados al culto y a eventos sociales de los polinesios. Este es uno de los mayores del archipiélago y tiene un nombre más que curioso: Taputapauatea casi impronunciable.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

A medida que vamos hacia el sur disminuye la población y aumenta la belleza.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Y cuando empezamos a subir por el oeste se vuelve sublime.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

En estas islas tienen la costumbre de no dejar las embarcaciones sobre el agua, con esas ruedas enormes hacen la palanca suficiente para que entre dos personas puedan izar el barco.

Afoto

Estamos en época de lluvias, y la lluvia nos cayó varias veces en la isla, aunque casi nunca la fotografiamos, pero esta vez de salida en el aeropuerto, si. En general los aeropuertos pequeños, bonitos y supereficientes, no en vano tienen pocos vuelos.

Afoto

02/01/17 Moorea, Polinesia

Después de nuestro viaje de más de 60 horas llegamos a Tahití, donde pasamos poco más de un día y dos noches y a donde volveremos después de visitar otras 5 islas. Por ello dejamos Tahiti para el final y comenzamos por Moorea, isla vecina de Tahiti a la que se llega en un ferry de 45 min. O un vuelo escénico de 10 min. Nosotros llegamos en un vuelo porque compramos un ’pass’ que tiene un precio cerrado y permite poner las islas que quieras siempre que no vuelvas a aterrizar en algún aeropuerto en el que ya hayas aterrizado.

Afoto

Afoto

Afoto

Nuestra primera impresión es que aquí todo es carísimo. La cesta de la compra en el supermercado puede llegar a valer el triple que en España. Los servicios como los taxis, restaurantes, etc. también muy caros. Por ello, al llegar al aeropuerto decidimos hacer dedo para ir a la casa de Airbnb que hemos reservado. Como vamos con todo el equipaje tardan algo en cogernos, pero al final unos jovencitos en un minicoche nos llevan. Un chico en su bici nos amenizó la espera.

Afoto

Afoto

La tarde que llegamos hicimos poco más que unas compras en el supermercado y echarnos a dormir. Tenemos un cambio horario de 11 horas, y eso se nota muchísimo . Estos días nos acostamos muy pronto y nos levantamos sobre las 5 o las 6 de la mañana. El plan para el día entero es alquilar una scooter de 50cc y nos vamos a dar una vuelta alrededor de la isla. Por su aspecto nos trae muchos recuerdos de la isla Reunión, en el Índico, no muy lejos de Madagascar. Montañas relativamente altas con pendientes muy fuertes en las que crece una selva de árboles que no sabemos como se sujeta.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

En el lado norte en una zona entre dos marcadas bahías, sale una carretera hacia un mirador desde la que vemos plantaciones de piñas tropicales y una bonita vista de las bahías y la montaña que las separa.

Afoto

Afoto

Al bajar a la costa entramos a un supermercado y en la salida nos encontramos a una persona muy peculiar. Tiene cara de hombre pero cuerpo de mujer, llevando una especie de sujetador. No se si nos equivocamos, pero creemos que se debe a una tradición polinesia en el que el primer hijo se espera que sea mujer, y si no lo es se le educa y viste como tal, haciendo este papel toda su vida. No es el primer hombre que vemos en este rol.

Afoto

Continuamos rodeando la primera bahía por estos paisajes que nos encantan.

Afoto

Afoto

Afoto

Hasta que llegamos a una playa pública en la que nos damos un buen baño y fotografiamos a los primeros peces de los muchos que encontraremos en estas islas.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Continuamos nuestra vuelta, donde nos cae un chaparrón del que apenas nos pudimos guarecer, con la misma tónica de verdes montañas.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

La moto estaba alquilada por 24 horas y tenía que devolverla a las 7:30, pero como nos despertamos tan temprano, aprovecho para repetir alguno de los paisajes que el día anterior estaban nublados.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Hoy tenemos solo medio día disponible, porque esta tarde volamos a la siguiente isla. Salvo en Bora Bora que tenemos 5 días, solo pasaremos un par de días en el resto de las islas que vamos a visitar. Para el medio día que tenemos hemos contratado la visita a un ‘Motu’ que es el nombre de las islas más pequeñas que se sitúan rodeando a la isla principal y que forman parte del mismo arrecife de coral. Este arrecife genera una zona de aguas poco profundas que es una especie de laguna de aguas verdes, turquesas, azules celestes y mil colores más, que aquí se conoce como ‘lagoon’. Y si la tierras de por aquí son bellas, los lagoons son increíbles.

Bueno, el caso es que esta mañana nos vamos a un pequeño motu llamado Motu Ahi en el que aparte de unas cabañas para cambiarse y descansar, se dedican a dar comida a los peces, lo que hace que a las horas de alimentación, las 11 y las 14:30 se arrime una cantidad enorme de peces, entre los que destacan pequeños tiburones de aleta de punta negra, que raramente superan los 1,5 m y rayas.

Afoto

Cuando nos metemos al agua vemos mucho coral y mucha vida a su alrededor.

Afoto

Afoto

Una cosa que nos sorprende es que los peces no se asustan de las personas. Incluso una raya se deja tocar por Auxi.

Afoto

Cuando llega la hora de alimentar los peces todos estamos expectantes.

Afoto

Y efectivamente cuando empieza, es la locura, los peces acuden y se amontonan.

Afoto

Afoto

Afoto

El que los alimenta se agarra a la cabeza de una raya que lo lleva casi volando de un sitio a otro.

Afoto

Afoto

Y por supuesto aparecen los tiburones.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Pasan tan cerca que casi se pueden tocar.

Afoto

Afoto

Afoto

En fin, toda una experiencia. Sabemos que con los animales salvajes se debe intervenir lo menos posible, que se alteran sus pautas de comportamiento y que cuando se deja de alimentarlos es un problema porque su conducta va cambiando. Nos consolamos pensando en que la alimentación artificial es realmente pequeña, desde luego muy pocos kilos de sardinas, y que ninguno vive de lo que se le da, que deben seguir cazando, o al menos eso queremos creer ...

Como volamos poco después del mediodía, debemos dejar el motu. Su belleza no sólo está bajo el agua, sino también por encima.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

En el aire le damos el último adiós a la isla. A lo mejor es un hasta la vista …

Afoto

Afoto

Afoto

13/12/16 Madrid

Como expliqué en el post anterior, después de Chile nuestro siguiente objetivo es la Polinesia Francesa, pero dimos un rodeo para visitarla, en vez de volar directamente allí desde Santiago de Chile hemos encontrado, sorprendentemente, una vía más barata haciendo un Santiago → Madrid → Londres → Los Angeles → Tahiti. Cosas de las compañías aéreas.

Bueno, nosotros también forzamos un poco el cambio. Así podíamos visitar a familia y amigos y cerrar algunas cosas que habían quedado pendientes en Madrid. A la llegada a Madrid se nos amontonaban las sensaciones. Esperábamos pasar 15 días entre familiares, amigos, algunas compras y tiempo para descansar. De descanso nada. Los primeros días entre el cambio de horario y un montón de tareas, no alcanzaba a tener ni 5 horas para dormir. Luego conseguí dormir un poco más pero no mucho y los días han pasado frenéticamente sin tiempo para nosotros. De hecho, muchas de las compras las hicimos el último día a toda prisa presionados por el horario de cierre de las tiendas.

No obstante ninguna queja, porque disfrutamos de familia, aunque poco tiempo.

Afoto

Afoto

De amigos y compañeros.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Ha sido una maratón de visitas, comidas y cenas compartidas con muchas personas a las que apreciamos y queremos y otras tantas a las que no pudimos ver. Nos sentimos queridos y queremos a tanta gente que quince días saben a muy poco. Ha sido una sensación rara, a los tres o cuatro días de estar en casa parecía que el viaje era algo lejano, del que los recuerdos siguen muy vivos pero muy atrás en el tiempo. Es difícil de describir. Aunque no volvimos a nuestra rutina diaria, parecía como si casi no hubiéramos salido de Madrid. ¡Qué horror! Esperamos que a la vuelta del viaje la sensación sea distinta.

Otro evento al que llegamos en estos días es a la gira de la Malagasy Gospel en Madrid. La Malagasy es una coral de niñas de Madagascar de entre 12 y 16 años salvo Florance y Harris que cantan su música profundamente africana con una energía y entrega que ponen los pelos de punta. No nos cansamos de oírles cantar. Además este año era un evento especial. Hubo dos conciertos en el superrecinto de la Caja Mágica, en la que la Malagasy Gospel compartía escenario con 60 corales. A este evento se le ha llamado 1.000 voces y es mucho más que la suma de mil energías.

Afoto

Afoto

Afoto

Si los conciertos nos gustaron, más nos gustó el reencuentro con nuestros amigos de Madagascar, los voluntarios de España y otro montón de amigos que encontramos como espectadores en el concierto ¿Se puede pedir más?

Afoto

Afoto

Afoto

Bueno si, otro concierto en Torrelodones, mucho más íntimo y más en la esencia de la Malagasy.

Afoto

Afoto

Nochebuena, Navidad, todo transcurre en un abrir y cerrar de ojos. Rehacemos las maletas, que no llegaron a deshacerse completamente en estos 15 días y nos vamos a las 9 de la mañana Carlos y Antonio nos despiden en el Aeropuerto.

Afoto

Llegamos con tres horas de antelación, pues al tener que pasar por EEUU los controles se multiplican. Facturamos, vamos a la puerta, nos anuncian retraso por niebla de tres horas y nos vamos a una sala de espera. No quitamos el ojo ni a los avisos ni a los teleindicadores. Antes de las tres horas el avión ha salido sin ningún aviso. Esto es una pesadilla. Vamos a los mostradores de Iberia, todo parece complicadísimo. Al final uno de los empleados de ventas nos ayuda un montón y conseguimos otro billete para Londres. Los otros enlaces perdidos, incluso aunque hubiéramos volado en el vuelo inicial. En Londres a las 11 de la noche nadie para atendernos. Al final un empleado de British nos entrega un folleto en el que se nos indica que podemos gastar algo en taxi, hotel y comida por nuestra cuenta y luego reclamarlo a la compañía. Total que nos acostamos a la 1 y nos levantamos a las 5. Aeropuerto de Heatrrow a las 6 y allí una larguísima cola para atender las reclamaciones por los enlaces perdidos. Varios empleados con tablets toman nota de cada uno de los que estamos en la cola. A muchos les resuelven directamente el enlace. Con nosotros no pueden porque uno de nosotros no aparece en el tablet, tenemos que esperar la cola para ser atendidos en un mostrador. Los empleados del Aeropuerto reparten agua y snacks para los que esperamos.

Afoto

Afoto

Afoto

Incluso han repartido por la noche aislantes y mantas para dormir en el suelo, sorprendente. Después de una cola de tres horas llegamos al mostrador. Se arregla todo y volamos a Los Angeles con British. Hemos perdido 24 horas.

Afoto

Afoto

Llegada a Los Angeles y entrada a EEUU relativamente fácil, con lo pesado que suele ser, parece que las cosas se van arreglando.

Afoto

Al final el vuelo a Tahiti se retrasa un par de horas. Nochevieja en el aeropuerto. No es lo mismo que en casa, ni uvas, ni llamadas, casi nada de nada. Nosotros juntos y nada más.

Afoto

Al final sale el vuelo a Tahiti y llegamos por la mañana del día 1. Con la diferencia horaria, han transcurrido más de 60 horas desde que salimos de casa. Pero el calor tropical de Tahiti y el Hukelele del grupo que recibe a los pasajeros en el aeropuerto, nos quitan las penas y celebramos haber llegado después de tanto problema. A ver si British paga los gastos, ya os contaremos ...

Afoto

Afoto

Afoto

07/12/16 Santiago de Chile

Santiago de Chile es nuestra última etapa en Sudamérica. Se encuentra entre la costa y las cumbres más altas de los Andes, relativamente cerca del coloso Aconcagua al que le faltan sólo unos pocos metros para tener 7.000 m de altura.

Afoto

Es una ciudad con algunos edificios muy reconocibles, como la casa de la moneda que fue asaltada para derrocar (y asesinar) al presidente constitucional del país Salvador Allende que tiene ahora una estatua cerca de ella.

Afoto

Afoto

Afoto

También visitamos la Plaza de Armas, que es el equivalente de nuestras plazas mayores. Encontramos mucha actividad en la plaza y alrededores.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Santiago es una ciudad grande, tiene 6 millones de habitantes. Con grandes avenidas, edificios y parques.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Aunque no tuvimos una sensación de peligro, todo el mundo nos advertía de que hay mucha inseguridad. Dentro de la ciudad hay dos colinas, Santa Lucía y San Cristóbal. El primero es un agradable parque con bonitas vistas de la ciudad. Llaman la atención las enormes montañas que hay sobre Santiago, con hasta 6.000 m de altura. Es una pena que la casi permanente nube de contaminación no deje verlas en todo su esplendor.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Visitamos el museo de Bellas Artes, que es gratuito, y tiene bonitas exposiciones. Nos encantó la de las fotografías de indígenas del sur.

Afoto

Afoto

También disfrutamos de la visita al mercado de Tirso de Molina, con una fruta riquísima y a muy buen precio, y la zona de comidas de la planta superior, que era barata y absolutamente local.

Afoto

Afoto

Afoto

De lo mejor que nos pasó en Santiago fue encontrarnos con amigos. Por un lado Paco, almeriense al que conocimos en Madagascar en el 2007 como voluntario de larga estancia de la Fundación Agua de Coco, y Valeria, chilena a la que conocimos como voluntaria de una gira de la Malagasy Gospel en el 2010. Que alegría encontrarlos juntos aquí Risa1p

Afoto

Por otro lado también nos encontramos con Lisandro y Alex, una pareja de couchsurfers que estuvo alojada en casa este año. Nos enseñaron muchos rincones de la ciudad. Gracias Risa1p

Afoto

Aunque nuestro siguiente objetivo es la Polinesia Francesa, vamos a dar un rodeo para visitarla, en vez de volar directamente allí desde Santiago de Chile hemos encontrado, sorprendentemente, una vía más barata haciendo un Santiago → Madrid → Londres → Los Angeles → Tahiti. El único inconveniente es que no había plazas baratas para volar juntos Auxi y yo desde Santiago a Madrid y ella vuela el 10 de diciembre, mientras yo lo hago el 13. Para esos días, después de dejar a Auxi en el aeropuerto, me pillo un cochecillo y me subo a hacer un poco de montaña. Que sensación de soledad tener lejos a Auxi después de estar más de 5 meses juntos todo el día. Es una suerte que nos llevemos tan bien ¡Que maravilla! Risa1p

Después de indagar varias opciones, decido ir hacia un marcado valle que se llama el Cajón del Maipo. El valle acaba en la frontera con Argentina, Baños Morales es la última localidad del valle salvo algún campamento minero que hay valle arriba.

Afoto

Afoto

En la carretera la primera sorpresa es encontrar a bomberos pidiendo dinero con una hucha. Le pregunto para qué piden dinero y me dicen que para cambiar la bomba de agua que es muy vieja. Sorprendente. Luego los paisajes del valle que poco a poco se va cerrando. Aquí todo es mayúsculo.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Sin tener muy claro el objetivo, aparco en un lugar llamado el Cabrerío y encuentro a unos montañeros que me dicen que por el Valle de la Gorda se accede a un camino que sube a un refugio a unos 3.000 m que se usa como base del volcán San José, de casi 6.000 m. Decido ir hacia allá, afortunadamente me cruzo con más montañeros que me describen mejor el camino y después de poco más de una hora andando monto la tienda en el Valle de la Gorda. El cielo está muy cubierto y no se ve nada, espero que mañana haga mejor día.

Afoto

Afortunadamente el día amanece azul, la tienda algo escarchada y las montañas que me rodean brillantes.

Afoto

Afoto

Una subida cómoda me lleva al refugio. Ya tengo las primeras vistas del coloso volcán San José y en el refugio me encuentro con David. Me aconseja subir al Josecito, que se ve detrás de la foto del refugio.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Unos pajarillos hambrientos y atrevidos se muestran muy fotogénicos.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Desde el Josecito tengo amplias vistas hacia cualquier lado.

Afoto

Afoto

Desde allí puedo ver el pico San Francisco, que tiene un espolón de roca en el lado izquierdo. Debajo de este se ve la parte superior del glaciar colgado que también se llama San Francisco. Ahí iré mañana. El ancho valle por el que se accede y que también se ve en la foto se llama Valle de las Arenas.

Afoto

Último vistazo al San José y al refugio antes de bajar.

Afoto

Afoto

Vuelta hacia el Valle de la Gorda.

Afoto

Y ya con el coche de nuevo bajo a Baños Morales a por una buena comida. El valle es un libro de geología, y aunque en las fotos no se ve bien, las rocas son de una gama de colores tremenda. Uno ya está acostumbrado a ver colores, sobre todo rojos de los óxidos de hierro, pero es que aquí destacan unos verdes intensos del óxido de cobre que abunda en el país. También tengo una vista más lejana del San José.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Al atardecer subo de nuevo, esta vez por el Valle de las Arenas y vuelvo a montar la tienda. Esta vez si tengo visibilidad total.

Afoto

Afoto

Amanece otro día despejado y con viento en las cumbres. La subida más corta que la de ayer con grandes vistas.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Hasta llegar a la laguna formada por el glaciar. Una imagen vale más que mil palabras ...

Afoto

Mi intención inicial era bajar al valle principal a encontrarme con otro gran glaciar que lo encabeza y cerrar el bucle hasta la tienda de campaña. Pero por la mañana descubrí que por el camino había perdido el sombrero (sin Auxi soy un desastre y lo pierdo todo) y preferí volver por el camino de subida y preguntarle a la gente con la que me cruce si lo han visto, aunque tengo pocas esperanzas, pues después de montar la tienda bajó un grupo de más de 10 personas que casi seguro que lo encontró y se lo llevó Risa1p

Afoto

Reencuentro con la tienda y bajada del valle, el sombrero no aparece pero el entorno sigue siendo magnífico.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Fin de la primera etapa y regreso a España, parece mentira todo lo que dejamos detrás.

Afoto

29/11/16 Región de los Lagos 2

En la región de los lagos hicimos un par de actividades más. La primera de ellas fue reencontrarnos con la carretera Austral que tanto nos gustó y que habíamos abandonado para recorrer la isla de Chiloé. La Carretera empieza en la Ciudad de Puerto Montt, que se nos hace enorme después de recorrer una zona tan despoblada.

Afoto

Afoto

Afoto

Volvimos a carreteras de ripio, fiordos e iglesias de madera, como la de Ralun. También reencontramos pueblos con encanto …

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

… y los paisajes que nos gustan, montañas, ríos, bosques.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

También árboles tallados por el viento.

Afoto

Cuando volvíamos a subir hacia el norte pasamos por una aldea pesquera en plena actividad.

Afoto

Afoto

Afoto

Limpiaban y organizaban sus capturas de merluza negra o austral.

Afoto

Aquí volvimos a encontrar un cementerio completamente colorido y cuidado.

Afoto

Esta zona es también conocida por sus alerces milenarios, árboles de los que se obtienen las tablas rectangulares con las que cubren las paredes y tejados de las casas tradicionales. Cada vez quedan menos ejemplares.

Afoto

También tuvimos que embarcarnos en algún ferry debido a las discontinuidades de la carretera Austral.

Afoto

Al final hemos recorrido casi toda esta carretera, pero demasiado rápido. Nos han quedado ganas de repetir, quizás en la jubilación …

Al norte de Puerto Montt se encuentra la ciudad de Osorno. Cuya catedral colapsó por un gran terremoto y que ha sido reconstruida con un estilo modernista.

Afoto

Afoto

Desde allí iremos hacia la costa del Pacífico, a Bahía Mansa y a las playas que la rodean. El ambiente rural y bucólico.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

También zonas rocosas batidas por las olas.

Afoto

Afoto

Afoto

Y una actividad constante para obtener los productos del mar como la recolección de algas que se llevan los ‘japoneses’ para elaborar cosméticos.

Afoto

Afoto

Afoto

O pequeñas embarcaciones para la captura de los mariscos del lugar, en donde destacan las centollas y los ‘locos’.

Afoto

Afoto

Los ‘locos’ son una especie de lapas, pero de mayor tamaño y ricos, ricos Risa1p Paseando junto al puerto de Bahía Mansa nos encontramos con Cristina, que tenía abierto su ‘carro Tito Min’ en el que vende sus deliciosas empanadas de locos. Estuvimos de charla con ella un buen rato y nos dejó fascinados. Resulta que estaba esperando a un equipo de TV, pues tiene fama de hacer las mejores empanadas de la región. Ella dice que la entrevistan con frecuencia radios y televisiones. Desde luego estaban riquísimas. Lo sorprendente fue que además no nos quiso cobrar las empandas, nos quedamos sorprendidos de su sencillez, amabilidad y filosofía. Dice que, de una u otra manera, todo lo que se da termina por volver. Gracias Cristina.

Afoto

Afoto

Logo Vuelta

Posts publicados

Volver