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20/11/16 Carretera 40

La ruta 40 es una mítica carretera que cruza Argentina de Norte a Sur, relativamente próxima a los Andes. Entramos a ella en la frontera con Chile poco más al norte que Puerto Natales e hicimos varios cientos de km antes de volver a cruzar a Chile para alcanzar otra mítica carretera llamada la Carretera Austral.

Aunque la Ruta 40 ya no es tan solitaria como antes, que era toda de ripio (es decir sin asfaltar) y en la que podían pasar horas sin cruzarte ningún coche, actualmente sigue teniendo un aspecto salvaje porque aunque está asfaltada en gran medida, con las márgenes siempre limitadas por las alambradas de las fincas privadas que hay en todo su recorrido, se encuentran muchos animales salvajes. Vimos conejos, …

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… ñandues, …

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… flamencos, …

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… un armadillo, ...

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… aves …

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… y sobre todo guanacos.

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Deben estar muy perseguidos, si estaban cerca de la carretera se asustaban y saltaban las alambradas. No todos los que intentaban saltarlas salían bien parados.

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También había algún inquietante ser.

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Pero sobre todo la 40, en la Patagonia, es una tundra infinita, deshabitada, seca y batida por el viento. Tiene rectas interminables y muy de vez en cuando aparece una hacienda y con menos frecuencia alguna población.

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Las gasolineras son escasas y están cubiertas de pegatinas que dejan sobre todo grupos de moteros que van de ‘expedición’ a recorrerla. Empieza en el Norte de Argentina, en la frontera con Bolivia, y acaba en la población de Rio Gallegos, cerca del estrecho de Magallanes, después de recorrer más de 5.000 km. Cierto es que las motos se enfrentan a vientos tremendos que hacen que sea un equivalente al paso del Cabo de Hornos de los veleros. También encontramos un día de viento a una pareja de cicloturistas que apenas avanzaban a 5 km/h contra un viento frontal que seguro era superior a 60 u 80 km/h.

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Nosotros sólo hicimos poco más de 600 km de esta carretera. Esperamos volver a recorrerla. En un pequeño lugar llamado Bajo Caracoles giramos al Oeste para cruzar los Andes de nuevo hacia Chile, a un pueblo llamado Cochrane. Al principio el mismo ambiente de la 40 …

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… pero enseguida llegamos a las montañas, el paisaje más húmedo, una pequeña construcción era la frontera.

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En el lado chileno más montañas y muchísimos guanacos que eran menos temerosos.

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19/11/16 Cerro Torre

Después de El Calafate hacemos los 250 km que lo separan de El Chaltén, pueblo situado al pie de las dos montañas más significativas de la Patagonia: El Cerro Torre y el Fitz Roy. Aunque su altura es modesta, poco más de tres mil metros, la dificultad que presentan y la dureza del clima hacen de ellas montañas verdaderamente duras. Antes estaban catalogadas como de las más difíciles del Planeta. Hoy en día el clima está cambiando y se muestra más benigno que antes. En cualquier caso siguen siendo unas montañas formidables. Durante el trayecto a El Chaltén encontramos un bloque errático y allí nos subimos a mostrar nuestra postura.

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También hay muchos pequeños altares en la carretera, en la siguiente foto tenemos uno de los mayores que vimos.

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El Chalten nos recibió luminoso y renovado respecto a nuestra visita anterior.

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Como al llegar todavía teníamos varias hora de luz, fuimos a dar un paseo por encima de unas paredes que hay junto al pueblo. Además el tiempo se abrió permitiéndonos ver al Fitz Roy sin nubes y al Cerro Torre, entrevelado sin mostrarse completamente. Cuando subimos encima de las paredes la vista era soberbia. ¡qué suerte con el tiempo! Hay gente que se pasan en el pueblo 7 días y no ve ninguna de las dos cumbres..

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Al día siguiente salimos hacia el Cerro Torre. Para nosotros una de las montañas más bonitas de la Tierra. Aunque hay algunas nubes se ven todas las montañas desde el primer momento.

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La parte inicial transcurre por los típicos bosques de lengas patagónicos.

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Una vez en la laguna, nuestra intención es llegar hasta el glaciar, en la zona que se ve debajo del pie derecho de Auxi. Para ello bajamos por la morrena hasta el nivel de la laguna.

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Un cubito de hielo para refrescar la marcha.

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Finalmente llegamos al hielo glaciar. El camino, como en todas las morrenas, incómodo y precario.

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Miramos lo que continúa y vemos más morrena. Después del frente del glaciar hay mucho hielo derretido y se ha separado de la ladera. Esto hace que la continuación sea por una morrena más empinada, difícil y precaria todavía. Por aquí pasan los que quieren escalar el Torre cargados con grandes mochilas. Dificultad desde el principio.

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A medida que retornamos al desagüe de la laguna desaparecen las nubes dejándonos un día con un azul deslumbrante.

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Allí un carancho hambriento nos hace compañía permitiéndonos hacerle fotos con el Torre al fondo.

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Finalmente tomamos la senda de descenso a El Chalten. Una vista de Cerro Solo, que flanquea la laguna por el Sur.

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Bajando tenemos río, bosques y sobre todo la silueta del Torre al fondo. En el último momento también apareció el FitzRoy.

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A la mañana siguiente salimos de El Chalten camino hacia el norte. Los Cerros cada vez más pequeños, pero visibles durante mucho tiempo. En la última foto a casi 100 km de distancia,

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16/11/16 Glaciar Perito Moreno

No teníamos pensado visitar el glaciar Perito Moreno en este viaje para no repetirlo. Pero pasar cerca de El Calafate y no visitarlo se nos antoja que está fuera de lugar. Además en la visita anterior no tomamos un catamarán que te permitía acercarte a otros dos glaciares muy bonitos, el Upsala y el Spegazzini. Así que esta vez los veremos. La excursión es cara, esperamos que valga la pena. Por llevar nuestro propio coche ya nos ahorramos una cifra, como unos 20€ por persona. Desde luego ya lo cobran bien … Embarcamos a las 8:30 en un catamarán enorme. Más de 300 pasajeros y es uno de los tres catamaranes que salen a hacer el recorrido. A pesar de que se tarda hora y media hasta el primer glaciar, los paisajes nada más salir ya impresionan.

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Avistamos los primeros icebergs desprendidos de los glaciares que vierten al lago. El barco se aproxima a ellos para que los fotógrafos de plantilla hagan fotos a los pasajeros. Nosotros de momento nos autoabastacemos.

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Después vemos de lejos el glaciar Upsala. No permiten aproximarse más porque las laderas (morrenas) que se ven a la izquierda son muy inestables. Hace relativamente poco tiempo se cayó la parte que se ve en la foto por encima del catamarán. Debió ser por la noche porque nadie vio el derrumbe, pero los trozos de hielo que se arrojaron a tierra aparecieron a una altura de 40 m o al menos eso nos explicó un guía del barco. El caso es que a partir de entonces se ha impuesto una distancia de seguridad muy grande y solo vemos el Upsala de lejos.

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Navegamos después hacia el Spegazzini que está al lado contrario de la cabecera del lago y que tiene un frente relativamente pequeño, pero los bloques de hielo alcanzan los 140 m de altura, lo que lo convierte en el más alto de la zona. Como casi siempre ocurre, las fotos no muestran las dimensiones del paisaje.

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Terminamos sobre las tres, y como los tickets de entrada al parque ya están pagados, aprovechamos la tarde para visitar el glaciar Perito Moreno. Cuando llegamos allá encontramos unas pasarelas mas modernas que las que conocíamos, más grandes y que llegan a puntos más alejados. También están un poco más alejadas del glaciar pues a veces llegaban trozos de hielo a las anteriores procedentes de derrumbes del frente del glaciar. En cualquier caso sigue siendo un espectáculo ver esta enorme masa de hielo llegar al lago argentino presentando un frente de 4 km de anchura y hasta 70 m de alto

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El glaciar ha topado con la península de Magallanes (lugar donde están las pasarelas) y ha taponado la salida de una parte del lago. Esta parte taponada irá incrementando su altura y en un momento dado romperá la barrera creada por el glaciar vaciándose como una tromba.

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Los pájaros nos rondan esperando conseguir unas migas y de paso permiten hacerles fotografías cercanas.

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No me canso de seguir haciéndole fotos al glaciar.

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La vista de este brazo del lago Argentino también es bonita, además aparecen nubes de viento a última hora.

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A la vuelta al apartamento elaboramos una receta de ‘alta cocina’ internacional. Los fuegos eléctricos estaban encima del horno Risa1p

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El resultado una tortilla española de altura.

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14/11/16 Isla Magdalena

Durante la estancia en Punta Arenas contratamos un tour a Isla Magdalena para ver la pingüinera que no pudimos ver desde el crucero por las dificultades para el descenso. Nos llevaron en una Combi hasta un puerto cercano a la isla y allí nos embarcaron en una lancha rápida y cubierta, se nota que suele hacer mal tiempo.

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Al llegar a la isla nos encontramos una gran cantidad de pingüinos por todos los lados.

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También gaviotas …

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y caiquenes.

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Un faro en lo alto de la isla con las banderas de Chile y la de Patagonia Chilena.

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Pero los protagonistas indiscutibles eran los pingüinos, posaban con elegancia …

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… en casa, …

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… cantando, …

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… en la puerta de casa, ...

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... solos, …

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… en pareja.

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Confiados si hay buena gente cerca Risa1p

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Incluso se suben a la mano.

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Bueno, es un efecto óptico, pero da el pego ¿verdad? Risa2p

Luego nos llevaron a la cercana Isla de Santa Marta, en la que aparte de una gran cantidad de aves, había una gran colonia de leones marinos. Los más jóvenes se acercaban a curiosear.

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12/11/16 Punta Arenas y Puerto Natales

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Llegamos a Punta Arenas y buscamos un Hotel junto con Judith y Xavi, queríamos encontrar el hotel donde nos alojamos hace doce años, y que era el que tomaban como base muchos expedicionarios antárticos. Al final no lo encontramos (se trataba del Cóndor de Plata) y el último día de estancia nos dimos cuenta de que nos habíamos alojado justo al lado.

Punta Arenas dispone de algunos bellos edificios.

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También dos estatuas de dos nativos que son muy conocidas. Uno en la plaza central de la ciudad del que se dice que si le besas el pie volverás a Punta Arenas, y otro en el cementerio al que todo el mundo le pide milagros, y parece que los cumple por el número de placas de agradecimiento que lo rodean.

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En cualquier caso la historia de los nativos en la zona fue relativamente tranquila hasta mitad del siglo XIX en el que no había muchos intereses económicos en la zona. A finales del siglo XIX y principios del XX fueron fuertemente perseguidos y masacrados, hasta el punto de que han desaparecido prácticamente. En Punta Arenas hay estatua y calle a uno de los pioneros que más se enriqueció en esa época, José Nogueira, que puso precio a la cabeza de cualquier nativo bajo la escusa de que eran muy rebeldes y mataban ovejas para su sustento. Resulta que habían sido ocupadas sus tierras e imposibilitado su forma de vida. Se daba recompensa por cada nativo, la prueba exigida era llevar la oreja derecha, la lengua y el pene de cada victimado. Que esto ocurriera hace sólo 100 años nos deja con la boca abierta.

Otro de los sitios de interés de la ciudad es el cementerio. Fuimos a visitarlo y nos pareció bonito y curioso.

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Nos llamaron la atención la decoración de algunas tumbas muy coloridas y llenas de adornos móviles.

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De Punta Arenas subimos en bus a Puerto Natales donde arreglamos el alquiler de un coche para los siguientes 15 días. Apenas visitamos la ciudad.

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Esa noche teníamos superluna.

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También nos llamó la atención la presencia de cisnes de cuello negro en la costa.

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José Menéndez, José Nogueira

11/11/16 Glaciar Águila-Punta Arenas

Hemos pasado toda la noche navegando por espectaculares estrechos y seguiremos haciéndolo por el día hasta llegar al Glaciar Águila donde se desembarca. Lo malo es que no vemos nada, porque de noche es imposible y de día hemos amanecido con lluvia y niebla y está todo tapado. Vamos recorriendo un sitio fantástico del que no podemos disfrutar. Sin embargo cuando llegamos al seno Agostini, bien porque tiene otra orientación o bien porque el clima patagónico cambia muy rápido, empiezan a abrirse las nubes y empezamos a ver primero las cumbres más bajas y luego alcanzamos a ver casi todas. El clima aquí es una lotería.

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En el seno Agostini hay espectaculares glaciares que llegan al nivel del mar y también unas preciosas montañas. De los glaciares sólo veremos el Águila donde desembarcamos y a lo lejos vemos el Agostini y el Serrano que se intuyen mucho mayores. Desembarcamos, cómodamente y con mucha seguridad Risa2p, en una playa con su bosque de lengas y damos un paseo a una bahía interior donde encontramos el glaciar.

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Damos saltos de alegría Risa1p

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Además encontramos hielo para la bebida ¿Qué más pedir?

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A la salida del seno el tiempo nos regala un arco iris.

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Cuando el cielo se abre lo suficiente vemos las montañas que nos rodean. El guía nos señala la primera como el Rudolphy de poco más de 1.000 m.

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Y en segundo plano una mucho mayor de 1.746 que se llama Buckland y que mantenía su misterio entre nubes dejándose ver muy fugazmente.

Vaya sitio fantástico.

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Esa noche zarpamos hacia Punta Arenas donde fondeamos y a la mañana siguiente fuimos en una corta navegación hasta la isla Magdalena donde hay gran cantidad de aves. Entre ellas una gran colonia de pingüino de magallanes.

Se bajaron las zodiacs para desembarcar y en el último momento, cuando estábamos todos preparados para salir, nos dijeron que había muy malas condiciones y que no se podía. Desde luego que no soy un entendido de esto, pero no parecía que fuera tan complicado, las fotos muestran como estaba el mar. De hecho el barco dio una vuelta a la isla y al finalmente se embarcó a la gente en las zodiacs para ver a los pingüinos de lejos y volverse, ya que debíamos estar en puerto sobre las 11 de la mañana para desembarcar. Para mi fue frustrante y pase de dar ese paseo, no me merecía la pena.

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Finalmente llegamos a puerto en Punta Arenas, principal punto de partida de Chile para expediciones antárticas. Cerramos las maletas después de tres noches y poco más de dos días. Los trámites de aduanas un poco pesados porque los funcionarios están en huelga. La nota tonta consiste en que nos recoge un bus a pie de barco y nos lleva unos 200 m marcha atrás por el espigón del puerto hasta la aduana ‘por nuestra seguridad’ íbamos sin equipaje, por lo que me pareció verdaderamente ridículo.

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09/11/16 Cabo de Hornos

Finalmente, después de descartar -de momento- ir a la Antártida, y como solución intermedia, decidimos contratar un crucero que vaya al Cabo de Hornos y luego a través de los senos -fiordos- chilenos hasta Punta Arenas. Encontramos un ‘último minuto’ que salía por menos de la mitad del precio habitual y nos liamos la manta a la cabeza y nos embarcamos.

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El barco es el Stella Australis, para nosotros un lujazo en comparación del ritmo de viaje que llevamos, y además la única manera de ver los lugares que vamos a visitar. Aunque te venden que son 4 días y 3 noches, realmente son 3 días, incluso siendo estrictos le faltan 5 o 6 horas para que sean tres días completos. En cualquier caso te miman un montón, pues es un hotel de lujo con pensión completa. El lado malo estriba en que los usuarios tenemos una media de edad avanzada y algunos de ellos con mala condición física o escasa habilidad para moverse. Como la consigna es de Seguridad a toda costa, los desembarcos eran algo lentos y sino dabas todos los paso que te decían o no te agarrabas a todos los brazos que te ofrecían, tenías bronca asegurada por ‘tu seguridad’. En fin un poco agobiante y para personas con facultades razonables un absoluto exceso. La tripulación encantadora y muy atenta a lo que te pudiera agradar, salvo el Capitán que leía el discurso de bienvenida (no es capaz de improvisarlo o memorizarlo después de repetirlo dos veces por semana), no fue capaz de que desembarcáramos en un punto en el que yo creía que era posible (por nuestra seguridad) y que parecía un poco ‘endiosado’. Pero la valoración global muy alta.

Embarcamos a las 6 de la tarde y se empieza con la presentación de oficiales, guías, medidas de seguridad. Nos dimos paseos por cubierta y disfrutamos de las vistas a medida que nos alejábamos del puerto.

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A la hora de cenar compartimos mesa con dos holandeses muy agradables, Robert y Elisabeth. También con dos españoles, Judith y Xavi, que son de Tarrassa y con los que seguiremos unos días después del crucero.

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Se viaja por la noche al primer destino, que es el Cabo de Hornos. Toda la navegación se hace por canales más o menos grandes y es muy tranquila, el barco casi no se mueve. Curiosamente, cuando entramos a aguas chilenas, nos aborda un barco de la policía de fronteras y hacen las formalidades de entrada al país. Llegamos como a las 6 de la mañana y enseguida se organiza el desembarco. Unos días antes no pudieron hacerlo porque los vientos eran de 130 km/h. Estamos sorprendidos por estar en este lugar del mundo y con este buen tiempo. La isla está a cargo de un militar que vive en el faro con su familia -mujer y dos hijos- es el Sargento José Aguayo que nos saluda a cada uno a medida que vamos desembarcando. Un anfitrión atento.

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En la parte alta hay un monumento que internamente tiene la silueta de un albatros. Es el ave más grande de estos mares, con una envergadura de hasta 3,5 m y que pasa 6 meses al año volando ininterrumpidamente, por lo que hasta duerme en el aire. Esta estatua está recién reconstruida por que la anterior fue destruida por el viento. Natalia, la mujer del José Aguayo, nos comenta que este invierno los vientos han superado los 210 km/h. Anfitriona atenta y agradable, nos comenta lo que supone vivir aquí. Residen durante un año que para ellos terminará dentro de un mes. Entre otras exigencias, deben operarse todos de apendicitis para evitar esta posible emergencia médica. Viven en un lugar en el que un rescate puede demorarse muchos días. Hace falta una buena preparación física y psicológica. Ella comenta que es una buena experiencia y que los hijos la están disfrutando mucho. Como dice la canción de Rosendo: Maneras de vivir ...

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El faro fue inaugurado en 1891 y junto a una capilla y el monumento, son casi las únicas construcciones existentes. Nos llama la atención la poca vida que vemos, una pequeña colonia de lobos marinos y muy pocas aves. Debe ser un lugar realmente inhóspito la mayor parte del tiempo. Desde luego hoy hemos tenido suerte con el clima.

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En cualquier caso el ambiente formidable. En cuanto al barco, tienen bien organizado el movimiento de pasajeros y cómodas pasarelas para un desembarco en el que no se moje nadie. Si el punto de desembarco no la tiene, como ocurre en algún destino, ellos la desembarcan y la instalan en las playas.

El siguiente destino es la Caleta de Wulaia. Está en una bahía en la que desembarcó Charles Darwin. La describe como una zona con una importante población de nativos ‘Yamanas’ lamentablemente solo sobrevive una mujer de más de 80 años de esta etnia. Parece que los problemas para los nativos eran cosa del siglo XVI, pero es un problema actualmente vigente donde todavía hay zonas en las que son perseguidos y diezmados por violencia directa, intereses por sus tierras o por enfermedades a las que no son resistentes. Una de las organizaciones que tiene mejor analizada esta problemática es http://survival.es.

En cualquier caso la zona de la bahía es un compendio de esta zona sur de la Patagonia: Senos (la forma en que aquí se denomina los fiordos), escarpadas montañas, nieve en las cumbres y espesos bosques de lengas que empiezan desde la playa. En el barco nos dividen en tres grupos, uno suave que pasea por la playa, otro de nivel alto que sube a un mirador y otro ‘extremo’ que era un recorrido de unos 4 km con un desnivel de 180 m. En fin, que el concepto de ‘extremo’ es mucho más flexible de lo que pensaba Risa1p

En cualquier caso se trataba de una subida no muy larga por un sendero embarrado y en alguna zona bastante resbaladizo que nos permitió tener unas bonitas vistas de la bahía y volver a ver el efecto de los castores en el ambiente patagónico. Encontramos algunas zonas deforestadas, y nos comentan que antes de ser Parque Nacional, algunos ganaderos habían quemado el bosque hace decenas de años. Pero como las condiciones patagónicas son muy duras, todavía no se han cubierto de bosque las zonas quemadas.

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A la vuelta continuamos una plácida navegación salvo durante 15 minutos en los que salimos a mar abierto. Nueva cena y foto, esta vez con Cristian que era nuestro camarero, que nos cuidaba muy bién Risa2p

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08/11/16 Mirador Ushuaia

Hoy nos dirijimos a una carretera que está encima de la ciudad y sube hacia una telesilla que en la actualidad aparece como abandonada. Es el punto de partida para dos excursiones, La que accede a la base del glaciar Martial, que es menos espectacular que el que hicimos ayer, y la que accede a un mirados de la ciudad. Subimos por una antigua pista de esquí y en la parte final tomamos la bifurcación al mirador. Total en menos de una hora estamos en nuestro destino. La vista bonita, el viento enorme, como suele pasar por aquí. Se divisa una parte de la ciudad y un sector importante del canal del Beagle.

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Nuestra foto habitual.

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Mientras bajamos tenemos enfrente el glaciar Martial, al que se le ve casi como vestigial.

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La parta alta del bosque de lingas aparece especialmente retorcida, pero curiosamente sin árboles rotos.

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Finalmente divisamos las columnas del telesilla y su estación superior. Una actividad ligera para despedirnos de la naturaleza que rodea a la ciudad-

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07/11/16 Glaciar Vinciguerra

Hoy nos toca ir al glaciar de Vinciguerra. Para ello nos vamos al valle de Andorra, que empieza en los límites de la ciudad y que inicialmente es un valle suave sin apenas desnivel. En el centro, arriba se ve el glaciar al que nos dirigimos. Al llegar a un puente metálico cruzamos el río y empezamos el ascenso de la ladera.

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Luego otra vez dentro de espesos bosques de lingas.

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Hasta que se acaba el bosque y empieza la zona de pastos.

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Finalmente desaparece la vegetación y llegamos a la laguna del glaciar. Algunas partes están todavía heladas. Empezamos a rodearla por nuestra izquierda, aunque es el camino más largo para llegar a la zona terminal del glaciar. Eltiempo es alocado. Empezamos con Sol, pero ahora empieza a nevar con cierta intensidad.

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En la zona terminal se han formado unas cuevas de fácil acceso. Las primeras son pequeñas, las últimas enormes. Siempre es sorprendente acceder al hielo de un glaciar.

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Además de Stephanie, se añadió Arnaud al grupo casi desde el principio. Es un francés que también está de vuelta al mundo. Cfuanto viajero suelto Risa1p

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Además Auxi hizo otro amiguito.

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Nos hicimos las últimas fotos y comenzamos el retorno. Ahora hace sol, locura de tiempo.

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Se repiten los pastos, bosques y el fondo del valle de Andorra. Una actividad de intensidad mediana que nos llevó dos horas y media de subida y un par de bajada. Día completo Risa1p

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06/11/16 Parque Nacional Tierra de Fuego

Ayer vino Stephanie a la casa de Manolo, donde estamos alojados en Ushuaia. Es una couchsurfer holandesa con muchísima experiencia en viajes. El viaje actual lo empezó hace dos años y medio. Viaja de manera muy económica alojándose casi siempre en couchsurfing y moviéndose en autostop. Tiene un blog donde explica como viajar a coste muy reducido por muchos países del mundo. Su dirección es: www.budgetbucketlist.com.

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Hoy vamos a ir con ella al Parque Nacional Tierra del Fuego. Hasta este parque se puede ir en un pequeño tren al que llaman el tren del fin del mundo, en bus, en un paquete turístico o en un coche alquilado que es lo que hicimos nosotros. Esto te permite parar donde quieras a hacer fotos y organizarte los tiempos y los sitios a tu manera. Ya desde la entrada disfrutamos de bonitos paisajes y una pista de tierra muy deslizante.

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Llegamos al final de la pista en la Bahía Pataia, que es donde acaba la Ruta Nacional n.º 3, que tienen más de 3.000 Km de longitud ¡vaya distancias!

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Hicimos varios senderos. El primero de ellos fue el sendero de la baliza, que te lleva por la costa a un pequeño faro a lo que es probablemente el punto más alejado de la entrada del parque. Se va por un camino muy evidente por bosque y costa dentro de una tranquila bahía.

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Como somos un poco gamberros nos subimos a la baliza a hacer nuestra pose. Desde allí las vistas preciosas.

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De retorno nos encontramos con un par de Carancas con sus colores blanco para el macho y marrón para la hembra. El motivo del colorido es muy curioso, la hembra tiene un color apto para camuflarse con el terreno y el macho un color blanco llamativo para que si llega un depredador lo localice primero y se ponga a perseguirlo. Esto le permite alejar al depredador de la hembra y probablemente salvar a la prole.

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Luego fuimos hacia el sendero de los castores, donde nos encontramos con los árboles que cortan con sus dientes, y con los árboles que mueren por quedar inundados en los embalses que construyen. Hemos leído que los castores han logrado cruza el Estrecho de Magallanes y están en la zona continental de la Patagonia, lo que ha hecho reaccionar al gobierno argentino que va a intentar eliminar al menos 100.000 castores.

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Finalmente nos dirigimos al Lago Roca para hacer un sendero próximo a la orilla que terminaba en la frontera con Chile. Como en todos los sitios que hemos visitado, hemos encontrado unos enormes bosques, sobre todo de lingas también llamadas hayas australes, con un verde intenso que les da la primavera. Muchos ejemplares, sobre todo de gran porte, estaban tirados en el suelo. Suponemos que es el efecto de los intensos vientos patagónicos.

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También el paseo es una clase de botánica, encontramos hongos (pan de indio) que parasitaban los árboles y un musgo que llamaba la atención por su tamaño.

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Finalmente alegría desbordante al llegar a la frontera Risa1p que estaba marcada con una construcción metálica con buenas vistas al paisaje inmenso de la Patagonia.

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A la vuelta pasamos al centro de interpretación del parque y acabamos visitando las cascadas de Pipo. Día de no parar de un rincón a otro de este parque nacional.

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