Llegamos a Parapat, localidad desde la que salen los ferries a la isla de Samosir, dentro del Lago Toba. Este lago ocupa el cráter de un supervolcán. Se calcula que la última erupción ocurrió hace unos 70,000 años y se calcula que es la mayor explosión volcánica del los últimos 25 millones de años y responsable de una bajada repentina de la temperatura del planeta de entre 3 y 5 ºC. Esperamos que no se despierte este supervolcán durante nuestra estancia Risa1p

Nada más llegar al puerto de Parapat nos espera un ferry que estaba a punto de salir, no hemos esperado ni un minuto.

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Los ferries cruzan hasta el puerto de la localidad de Tuk Tuk donde se baja la gente local y luego va recorriendo los hoteles de los pasajeros que van a hospedarse, así que nos dejan directamente en el Hotel Carolina, que es nuestro destino. Es un hotel relativamente barato, un poco venido a menos, pero una maravilla porque las habitaciones son como casas Batak, grandes, limpias y confortables. El restaurante también está muy bien.

Para el día siguiente nos alquilamos una moto parar recorrer la isla. A veces nos tenemos que parar a preguntar si vamos bien.

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La isla de Samorsir está considerado el centro de la cultura Batak. Este pueblo Indonesio mantiene muchas de sus costumbres ancestrales. Este pueblo celebra la fiesta del regreso de los muertos, que consiste en desenterrar el cadáver de un familiar, llevarlo a la casa, vestirle con nuevas ropas y ‘arreglarle’ en lo posible y hacer una gran fiesta de la que es el invitado de honor. Al día siguiente le vuelven a llevar ala tumba. Esto es igual que lo que ocurre con algunas etnias de Madagascar, de hecho se dice que los Batak fueron los primeros pobladores de la Isla. También es llamativo el encontrar muchas tumbas en los márgenes de la carretera y que éstas, en muchos casos, sean incluso mejores que las casas. Frecuentemente tienen alguna figura o imagen que hace referencia a su ‘inquilino’.

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Algunas tumbas son enormes.

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Por otro lado la arquitectura Batak está presente por toda la isla, encontrando localidades con Rumahs habitadas.

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Algunas incluso con sus antenas parabólicas.

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Otro sitio que visitamos es la cascada de Efrata, a la que se llega atravesando bonitos campos de arroz.

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Además teníamos buenas vistas del lago.

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El último lugar que visitamos fue la localidad Huta Siallagan, una antigua villa Batak, que contiene Rumahs históricas. Una de ellas es visitable y tiene telares en los que fabrican sus tejidos.

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Más adelante hay un patio con sillas de piedra y una especie de altar donde se hacían sacrificios humanos. Los Batak tienen fama de ser bravos guerreros y tenían la creencia de que si se comían a un enemigo adquirían parte de su alma y capacidades. Después de una batalla los vencedores elegían a uno de los rivales para comérselo. También para determinados delitos como el robo, el adulterio o la traición, la condena era ser devorado en una fiesta caníbal. En el caso de condenados, a veces se comían a la víctima estando viva. Hay relatos de colonizadores que dan fe de ello.

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Al día siguiente volvemos a tomar el Ferry de vuelta hacia Medan, pues salimos de Sumatra hacia Java.

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Nos despedimos con una última foto del lago.

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