Durante nuestra estancia en Kuala Lumpur visitamos Batu Caves, un complejo kárstico con múltiples cuevas y varios templos hindúes. Destacan la gran escalera de acceso (con casi 300 escalones) a la mayor de las cuevas y la gigantesca estatua del Dios Muragan (Dios de la guerra) que la custodia.

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La cueva principal es enorme y el entorno alberga múltiples templos.

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También hay curiosas estatuas y monumentos. Una se titula ‘Jo que corte’ y la otra es homenaje a Ferrari Risa1p

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A nuestra vuelta de Langkawi coincidía que se celebraba una gran fiesta hindú llamada Thaipusam, en la que, según dicen, visitan el templo más de un millón de personas. Nosotros llegamos anocheciendo, aunque la fiesta ya había empezado a las 4 de la mañana.

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El Thaipusam se celebra el día de luna llena del décimo mes del calendario hindú. Este año ha caído en 9 de febrero con nosotros por aquí. Aunque el Estado Malayo es islamista (aplica la ley Islámica en la gestión pública), en algunos lugares, como Kuala Lumpur, es una fiesta oficial y por tanto ese día no se trabaja. El Thaipusam representa una leyenda presente en muchas religiones, la lucha y victoria de los dioses sobre los demonios. Es decir, la victoria del bien sobre el mal. En este caso es el Dios Muragan quien venció a tres demonios que habían conquistado la morada de los dioses.

Los fieles hacen una procesión desde templo Sri Mahamariamman en el centro de la ciudad hasta Batu Caves. Muchos, portando trajes tradicionales, llevan ofrendas como pequeñas jarras con leche o fruta para Muragan.

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Algunos hacen una preparación de más de 48 días a través de la oración, el celibato, la alimentación con una única comida diaria de productos considerados puros y el pensamiento centrado en Dios. El día de la celebración entran en una especie de trance y atraviesan sus cuerpos con diferentes elementos punzantes. La mayoría se atraviesan la lengua con una larga aguja.

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Además acarrean diferentes tipos de cargas. Muchos llevan un cilindro de madera muy adornado, y aparentemente pesado.

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Otros llevan el Kavadi que se traduce como carga, que consiste en un conjunto de adornos que se llevan en una estructura soportada por los hombros y la cintura. En algunos casos llegan a pesar hasta 100 Kg y destaca la gran cantidad de plumas de pavo real que portan.

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Otros se atraviesan ganchos o agujas por el cuerpo, poniéndose pequeñas cargas en cada uno.

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Los penitentes u ofertantes en su trance bailan, …

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… rezan o escuchan los rezos de otros, …

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… se desmayan o descansan, …

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… suben las escaleras a gatas, …

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… o preparan apetitosas comidas.

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Mucha gente con la cabeza rapada.

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Y como ocurre en todas las fiestas, mucho trabajo para los encargados de la limpieza.

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En resumen, el Thaipusam es entre otras cosas, un estallido de color, música y sobre todo fervor.

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