Hoy es un día esperado hace tiempo, y uno de los motivos básicos de venir al Yucatan, nadar con tiburones ballena, los peces más grandes que existen (las ballenas no son peces y no cuentan). Son tan grandes como inofensivos, se alimentan de placon.

Hoy tenemos que estar a las 5 en la puerta del hotel, y con más legañas que otra cosa, ahí estamos. Se trata de llegar de los primeros, pues luego empiezan a llegar más lanchas con cerca de un millar de nadadores y todo se vuelve medio imposible. Tenemos que organizar el material, más de una hora de coche y un pequeño desayuno. Llegamos a puerto sobre las 7. Ahí nos espera Jaime, el capitán, agradable y competente. Navegamos casi una hora y localiza los tiburones directamente, y eso que dice que están unas millas más al sur de lo que estaban ayer. Se ven muchas aletas asomar, estamos solos. Nos equipamos a toda prisa y saltamos.

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Nos ponemos a nadar al lado de uno cercano, vamos a tope y es cansado, cuando lo perdemos llega otro, y así sucesivamente hasta que nos damos cuenta de que apenas hay que nadar, pues aparecen contínuamente desde cualquier dirección. El agua está llena de placton y huevos transparentes. Cuando Auxi se quitó el neopreno, tenía una manga llena de huevas. Esto es lo que hace que se concentren en esta zona en esas cantidades. Desde luego es un auténtico festival.

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Subimos al barco a descansar un poco, debemos de llevar una hora nadando. Sin darnos cuenta han ido llegando otros barcos. Deben ser 4 o 5. Saltamos otra vez y sigue la misma tónica, no nos lo podemos creer. Nos comentan que hoy es un buen día. Cuando no hay suerte pueden encontrarse sólo unos pocos ejemplares por los que compiten los casi 150 barcos que tienen licencia. Después de otra media hora estamos casi saciados y ya hay decenas de barcos en el área. Nos vamos más que contentos por cómo se han dado las cosas.

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Hasta uno de los tiburones pasa por debajo del barco.

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El barco se aproa hacia Isla Mujeres donde tendremos un ratito de playa caribeña total y la comida, no son ni las doce del mediodía, vaya horarios. El día a transcurrido mejor de lo previsto y eso que las expectativas eran muy altas Risa1p

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Finalmente llegamos a puerto y nos despedimos, agradecidos, de Jaime. Hoy ha tenido un día agitado, mientras nosotros comíamos en el restaurante, en el barco de al lado se tiró un bañista de cabeza y tocó fondo. Perdió el conocimiento y se ahogó. Jaime fue el único que no se quedó bloqueado y tras 20 minutos de masaje cardíaco y respiración boca a boca consiguieron volverlo a la vida. ¡Vaya jornada! Hay sitios en los que lo extraordinario aparece como cotidiano.

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La tarde la dedicamos a alquilar un 'carro' para una semana. Llevamos peleando el alquiler unos días. Habíamos quedado en un alquiler con un modelo y un precio. Nos trajeron otro diciendo que nos habían dado un precio demasiado bajo. No parece que aquí haya mucho respeto por la palabra dada, si podeis evitar el Rent a car Payless, evitarlo. Al final alquilamos otro carro en otro sitio, más adelante también descubriremos que son poco respetuosos con sus compromisos. Aquí no vale lo que te digan, sólo lo que realmente veas y obtengas en el momento.

La noche la rematamos cenando en un restaurante español, lo regenta Mari, la mujer de Pepe, el del centro de buceo. Al contrario de lo que nos ha ocurrido en otras ciudades del mundo, aquí la cocina Española sabe a española. ¡Que rico!

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