Al día siguiente tomamos el ferry a la ciudad de Quellón en la isla de Chiloé, mítica por muchas historias, y que queríamos conocer especialmente después de leer ‘El cuaderno de Maya’ de Isabel Allende, que en gran parte se desarrolla en la isla.

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De Quellón bajamos 5 km en dirección sur para llegar al cartel que marca el km 0 de la carretera Panamericana, que comienza en este punto y llega hasta Anchorage en Alaska después de 21.000 km, además estamos contentos de haber recorrido probablemente el 75% de esta ruta.

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En el camino nos encontramos la primera casa sonriente que hemos visto en la vida, y eso que llovía a cántaros.

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Ponemos rumbo a Castro, Capital de la isla y situada más o menos en el centro de la misma. A pesar de que es un lugar muy bello, nos decepciona un poco porque su paisaje es suave frente a las enormes montañas y glaciares que acabamos de dejar atrás. Pero pronto el conjunto de la isla: pueblos, paisajes y sobre todo sus habitantes nos conquistan incondicionalmente.

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En Castro destacan varios barrios de palafitos, que siempre tuvimos la mala suerte de ver con marea baja.

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Encontramos de nuevo una cabaña que es una maravilla. ¡Que vistas!

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Al día siguiente salimos hacia la isla de Quinchao, que dicen que es uno de los lugares más bonitos de Chiloé y a donde cruzamos con un corto ferry. Visitamos en primer lugar Curaco de Vélez. Como ocurrirá en toda la isla, las casas de madera nos parecen especialmente bonitas.

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Continuamos hacia Achao. Es el mayor pueblo de la isla. Aquí visitamos la primera de un conjunto de Iglesias en madera que son Patrimonio de la Humanidad. Estas iglesias han sido construidas por carpinteros chilotes usando técnicas de construcción de barcos junto a técnicas y diseños traídos de Baviera, Hungría y Transilvana. Los chilotes tienen la falsa creencia de que están construidas sin el uso de clavos, lo cual no es cierto, pero si lo es que se usan en menos cantidad que en otras construcciones de madera. Son un conjunto de 16 iglesias con fechas de construcción comprendidas entre los 80 y los 300 años.

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Al entrar a la iglesia vemos que está llena de grupos musicales preparándose para salir a una especie de desfile concurso de bandas de la zona.

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De aquí saltamos a Quinchao, en busca de más paisajes y otra iglesia.

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A la vuelta nos encontramos una vez más con unas plantas de hojas gigantes llamadas nalcas que llegan a tener 2 m de diámetro. Parece que hemos entrado a la película de ‘Cariño he encogido a los niños’ Risa1p

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Volvemos a Achao para comer en un evento Teletón. La Teletón es un programa de televisión muy parecido a las maratones de recaudación de fondos que hacen algunas televisiones en España. Pero en nuestro país la maratón se restringe a las donaciones que hace el público durante el programa. En Chile un montón de empresas, asociaciones o grupos vecinales ponen en marcha gran cantidad de iniciativas de recaudación de fondos. En este caso la municipalidad organiza varias actividades. Una de ellas es una comida popular en la que se prepara cordero al palo con ensalada y curanto que es una comida típica chilota. Todo el mundo aporta la comida y el trabajo, y los fondos se entregan para la Teletón. El cordero al palo es de lo más exquisito que he comido en carne, ya vengo probándolo desde Argentina, y el curanto que se hace a base de moluscos, carnes y patatas. Tradicionalmente se prepara en agujeros en la tierra con piedras calientes, aunque en este caso lo han hecho en una olla con fuego. La gente derrocha alegría y buena onda. Todo riquísimo, barato y solidario Risa1p

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Otra actividad Teletón después de la comida la organizó un grupo de motoristas y quads, que se ofrecen a montar en sus máquinas a niños y adultos para dar vueltas por la playa. Lo recaudado en entradas también se dona.

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Continuamente llegaban barcos de otras islas cargados de gente.

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En fin, agradable visita al pueblo y bonitas casas.

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Desde ahí volvimos a la isla mayor y nos dedicamos a visitar pueblos de la zona que también tuvieran iglesias que fueran Patrimonio. Empezamos por San Juan, que aparte de la Iglesia tienen un cementerio en el que parece que los difuntos tienen que saber nadar por lo próximo que está el mar y que además tiene una industria de construcción de barcos bastante artesanal.

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Además tienen sus cisnes de cuello negro y sus bonitas casas de madera.

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La siguiente visita fue a Tenaún con su iglesia y su playa.

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Siguiente etapa Dalcahue, cerca de donde estamos alojados.

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Y la última visita del día ,cruzando verdes pastos, en Rilan.

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