Salimos de Caleta Tortel hacia el Norte. Al poco de salir nos encontramos un coche volcado. Ayer al atardecer no estaba. Paramos a ver si había alguien dentro, pero por suerte quien estuviera había sido rescatado. Seguimos ruta y apesar de que ya conocemos la ruta, siguen apareciendo sitios escénicos.

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Antes de Cochrane sale una pista a la izquierda con el letrero de Ñadis. Por ahí hay un interesante sendero llamado el Corte de San Carlos que queremos recorrer. La pista es buena al principio pero luego se estrecha y se va deteriorando. Tenemos que atravesar un largo puente colgante y seguir hasta un punto en el que la pista casi desaparece. Todo esto por fincas particulares que están cerradas con puertas para evitar que se escape el ganado.

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Al final llegamos a una casa y más tarde encontramos a dos vaqueros, a caballo, que nos indican donde empieza el sendero. Uno de ellos es el propietario de estas tierras, pero en general no tienen ningún problema en que haya visitantes. Ellos hoy se van a buscar caballos asalvajados para empezar a domarlos. ¡Es como el Far West! Risa1p

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Esta actividad se hace normalmente de forma organizada y a caballo, nosotros vamos por nuestra cuenta a pie, esperamos no perdernos y que el camino sea cómodo. Preparamos los bocadillos y empezamos a caminar. Enseguida nos damos cuenta de que tenemos que atravesar varios ríos, y que no tienen piedras para vadearlos en seco, normalmente se cruzan a caballo, así que nos tenemos que mojar. Además como intuimos que son varios, evaluamos que no merece la pena descalzarse, así que nos metemos calzados.

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El río Baker, imponente, siempre a nuestra derecha. Tenemos unas hermosas praderas que aparecen con restos de grandes árboles quemados. El Gobierno Chileno entregó la tierra a colonos, ellos debían hacer estas tierras ‘productivas’ y una de las maneras era crear pastos para ganado. Por ello los colonos quemaban el bosque y lo convertían en praderas. Encontramos por todos los lados las huellas de estos incendios, a veces inmensos. Muchas de las zonas quemadas se han repoblado,pero con especies que no son autóctonas. Es la cara B del acceso fácil a estas zonas naturales.

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Después de atravesar múltiples arroyos ...

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… y pasar por junto a un estrechamiento del río Baker, que encaja sus 870 m³/s de caudal medio por una zona realmente angosta. Desde ahí alcanzamos a ver el ‘Corte de San Carlos’, que es un camino abierto a base de dinamita en una pared caliza porque no existía otra posibilidad de paso hacia adelante.

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El camino excavado en la roca es formidable. Aunque originalmente seguía adelante, ahora acaba en este punto, más allá la vegetación lo mantiene cerrado. Encontramos un par de colibríes dando vueltas junto a su nido. Pude ‘cazar’ a uno posado en la precaria barandilla del ‘corte’.

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De regreso observamos a los otros habitantes de la zona. El cerdo ‘peludo’ fue uno de los quemás nos llamó la atención.

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Retornamos a la carretera Austral con destino a Puerto Rio Tranquilo, aunque no son muchos km, si son varias horas. Tenemos la sensación de perdernos muchos rincones bonitos por el camino, pero son pocos los días que tenemos para un destino como este. Llegamos al lago General Carreras, el mayor lago de Sudamérica después del Titicaca y luego a nuestro destino donde acampamos.

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A la mañana siguiente contratamos directamente con un barquero el recorrido por las ‘capillas de mármol’.

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No estábamos seguros de si iba a merecer la pena, pero vimos que eran realmente espectaculares. Se trata de una zona de rocas que están en la fase intermedia de transformación de la roca caliza en mármol, por lo que todavía son erosionables por el agua y el resultado es magnífico. En primer lugar unas paredes en el borde del lago con túneles.

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Luego apareció un gran bloque aislado al que llaman la Catedral. Impresionante. En una de las paredes, muy lisa y algo inclinada se celebró en el 2010 un campeonato Redbull de psicoblock, escalada sin cuerda con caída al lago si fallas o salto si terminas. O sea chapuzón garantizado.

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A otro bloque de menor tamaño le llaman la Capilla.

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Como se ve en las fotos, el sitio merece realmente la pena. A la vuelta se divisa el pueblo Puerto Río tranquilo.

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Como lo hicimos pronto por la mañana porque hay mejor luz y éramos la primera lancha, a la vuelta teníamos todo el día por delante. Tomamos el coche para dirigirnos a ver el monte San Valentín y el glaciar Exploradores. Como siempre la ruta escénica.

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Uno de los primeros sitios que encontramos es la cascada ‘nutria’.

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Seguimos junto al río exploradores, Xavi estaba que se subía por las paredes Risa1p

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Y los paisajes cada vez más impresionantes.

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Finalmente aparcamos junto a un sendero que en media hora de subida por una antigua morrena, cubierta de vegetación, nos lleva a un mirador sobre el inmenso glaciar Exploradores. Este glaciar está al pie del pico San Valentín que con sus 4.058 m de altura es el más alto de la Patagonia Chilena. Las vistas tremendas, aunque las nubes de altura mantuvieron oculta la cumbre todo el tiempo que estuvimos por allí.

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Más paisajes durante la bajada.

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Cerca del camping había un cruce de dos calles con curiosos nombres.

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