Cochrane es un pueblo creado hace menos de un siglo y con algo más de 2.500 habitantes en la mitad sur de la carretera Austral y donde comenzamos nuestro recorrido. Iremos 100 km al sur hacia Caleta Tortel y luego subiremos al km 0 de esta carretera, en la ciudad llamada Puerto Montt, a más de 1.000 km recorriendo una de las más bellas y salvajes carreteras que hemos recorrido hasta ahora. La mayor parte es de ripio, aunque ya hay algunos tramos asfaltados en el norte y más que habrá, pues encontramos varias obras. Esta carretera acaba en el Sur en el lago O’Higgings, sólo nos faltaron 130 km para llegar a este extremo. También dejamos sin hacer algunos km al norte de Chaitén. En cualquier caso hemos recorrido más del 80% de esta carretera y nos ha impresionado su belleza y lo salvaje de alguno de los tramos que atraviesa. Nuestro recorrido ha coincidido con parte del Campo de Hielo Patagónico Sur y toda la Longitud del Campo de Hielo Norte, que ocupan 7.000 km cuadrados, el tercer mayor campo de hielo del mundo después de la Antártida y Groenlandia. Estos campos imponen por las hermosas montañas que tienen y el hielo que rebosan en grandes glaciares que aparecen con frecuencia. Además hay múltiples lagos de todos los tamaños, bosques y ríos con aguas azules o verdes. En fin, una belleza que nos ha sorprendido por su intensidad y por lo poco difundido que está este remoto lugar. Lamentablemente hemos recorrido esta carretera demasiado rápidamente, no pudiendo disfrutar de todo lo que puede ofrecer. Aquí hemos repetido más que nunca la frase de ‘Aquí teníamos que estar por lo menos un mes’, y es que eso lo hemos repetido ya en un montón de lugares Risa2p

Afoto

Mclick

En Cochrane montamos nuestra tienda en un camping que era poco más que el patio trasero de una casa del pueblo. Nuestros amigos se fueron a un hostal. Nos encontramos por la mañana y no encontramos ninguna cafetería abierta, parece ser que había habido una fiesta la noche anterior, pero en una tienda de alimentos nos habilitaron una mesa en la trastienda y desayunamos divinamente Risa1p la conversación con los que trabajan en la tienda divertida y reveladora de todo lo que tenemos por delante. Los chilenos en esta región se muestran especialmente asequibles y agradables, estamos encantados.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Aunque en Chile no encontramos a la gente tomando mate en las calles, aquí le han hecho un monumento.

Afoto

La carretera es de ripio, con el firme muy ‘rizado’ por el paso de tantos vehículos, aunque es accesible a cualquier tipo de coche. Nos encontramos frecuentemente máquinas aplanadoras mejorando diversos tramos, y aquí nos resultó curioso el método usado. Usan gran cantidad de sacos de sal que mezclan con arena y luego lo riegan. Esto forma una costra dura y lisa que parece casi asfalto. Nos parece un error porque la sal llega a los cursos de agua dulce, pero no sabemos realmente cuánta sal y cuánta agua están implicadas en el proceso.

Afoto

Al unos km de la salida del pueblo encontramos el lago Esmeralda y poco más allá los puentes gemelos que pasan sobre unos rápidos y saltos que visitamos. El problema es que en esta tierra de colonos se han repartido y vallado todo. Muchas de las bellezas se encuentran en propiedades privadas y para acceder a ellas hay que pasar alguna que otra valla y también algún paso precario …

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

A medida que bajamos hacia Caleta Tortel nos vamos quedando boquiabiertos con el paisaje. Durante gran parte vamos junto al río Baker, que es junto al Biobio el más caudaloso de Chile. El agua de tonos verdosos, las empinadas riveras con sus bosques y las montañas nevadas de fondo son una maravilla. Este es el mejor ejemplo de lo que nos va a ofrecer la carretera Austral.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Finalmente llegamos a Caleta Tortel. Originalmente pueblo de leñadores y pescadores, hoy vive del turismo. Se caracteriza porque todas las calles están constituidas por tramos elevados sobre el suelo a base de una madera de gran calidad, el ciprés de las Guaitecas. Tiene kilómetros de calles construidas de esta manera.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

También la plazas, que además están cubiertas por grandes techumbres, indicadoras de que debe ser una zona muy lluviosa.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Lo único que no nos gustó de la zona es que el pueblo ha crecido sin una planificación de infraestructura de alcantarillado y tratamiento de aguas residuales, aunque ahora se ven pequeñas depuradoras en todos los desagües. El resultado es que en diversas zonas no huele nada bien y está prohibido el baño en un fiordo que debía de ser de aguas prístinas.

Afoto

Afoto