El primer lugar que nos aconsejaron visitar es la Laguna Esmeralda, al pie del glaciar Albino y del Cerro Bonete y Domo Albo, ambos de 1.200 m. Llegamos hasta unos pequeños embalses creados por castores. Los castores están considerados una plaga que ha ocupado toda la Isla de Fuego, y además ya han saltado al continente. 25 parejas fueron introducidas en 1946 con fines de crear un negocio peletero. Carecen de enemigo naturales y talan muchos árboles y además todos los árboles de las zonas inundadas mueren, pues no resisten a esa situación como lo hacen los árboles de Norteamérica, que es la zona de origen de estos animales.

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Seguimos hacia la laguna sufriendo la gran cantidad de barro en el camino y en las turberas que había que atravesar ...

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… y disfrutando de unos bosques de un verde muy intenso y de una maravilla de montañas a nuestro alrededor.

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Cerro Alvear.

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Cerro Bonete, Pelado y Domo Albo.

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Finalmente después de hora y media llegamos a la laguna, que bien mereció el esfuerzo.

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Las montañas desde la altura, más impresionantes todavía.

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Durante la bajada nos encontramos con un rescate, en el medio del bosque, de una persona que se lesionó una pierna.

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Al final llegamos al centro de trineos de perros que se llama Valle de Lobos, que es un lugar peculiar, y donde nos almorzamos un cordero patagónico a la estaca que estaba de muerte. Muy bueno y a un precio asequible para lo que es la zona. Muy recomendable.

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