¡Vaya nombre! En la actualidad corresponde a un bonito pueblo que es la capital del distrito que tiene el mismo nombre y de la región llamada Amazonas. El nombre viene de la civilización homónima que ocupó esta región entre los años 400 al 1400 dC aproximadamente. El pueblo está situado a unos 2700 m de altitud y con una amplia Plaza Mayor y alguna calle peatonal.

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Llegamos por la mañana un poco tarde -y ya habían salido todos los tours- así que descansamos un poco en el hotel, cosa que se agradece después de pasar dos noches enteras en buses, y nos fuimos a visitar un mirador sobre el valle del Sonche.

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Desde luego el entorno es muy rústico, pues vemos personas cargando hierbas o hilando lana a mano.

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Este pueblo está en un alto rodeado de profundos valles que tendremos que bajar y subir para cada atracción que visitemos. Por eso, salvo este mirador cercano, cada visita que hagamos supondrá entre una hora y media y tres horas de carretera y pistas sin asfaltar para llegar a ella, obviamente otro tanto de vuelta. El primer lugar al que acudimos es el más famoso de la región, la ciudad preincaica de Kuelap. Se trata del principal asentamiento Chachapoyas conocido y que está en lo alto de una montaña rodeado de una larga muralla que en algunos lugares alcanza 20 m de altura y que internamente se rellenó de tierra hasta los bordes, por lo que desde la ciudad se dominan todos los alrededores. En un centro de interpretación se muestra es aspecto que debió tener en su momento álgido.

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Se accede por un camino durante unos 20 minutos, que da vistas al centro de interpretación y que permite ver el primer telecabina de Perú -que aún se encuentra en construcción- y que acortará el tiempo de llegada en, al menos, una hora.

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También tenemos las primeras vistas de la muralla.

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La puerta de entrada (en realidad hay tres) es un paso en la muralla que se va estrechando hasta permitir el paso de una única persona cada vez.

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Dentro de la fortaleza pocas construcciones quedan en pie, el templo, de forma de cono invertido y una de las muchas viviendas de estructura redonda que está restaurada. La arquitectura es muy simple comparada con la que desarrollaron los incas con esos bloques de roca, a veces de tamaño enorme, cortados de formas sorprendentes y encajados con gran precisión.

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Solamente algunos detalles decorativos simples.

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Algunos relieves muy simples en algún bloque de roca.

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Teníamos unas expectativas muy altas con el lugar (esperábamos el Machu Pichu del norte) y nos decepcionó un poco. En cualquier caso son interesantes, con una bonita vegetación (que está dañando las ruinas) y el entorno que rodea nos gustó mucho.

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Esta excursión la hicimos en grupo y una vez más vimos que el tema de grupos no va mucho con nosotros. Por un lado tuvimos mala suerte y en el grupo había gente muy lenta que ralentizaba todo mucho, y por otro lado la furgoneta en la que íbamos no paraba en ningún sitio y perdíamos la ocasión de ver cosas que nos gustaban, además teníamos un guía muy cualificado, pero borde con todos nosotros. Conclusión: para los dos días siguientes tomábamos un taxi que costaba poco más caro que las excursiones e íbamos a nuestro aire parando donde queríamos y sin coincidir en horario con los grupos.

El día siguiente salimos a ver dos lugares, en primer lugar la cueva de Quiocta que la vendían como muy atractiva. Como en todas las excursiones, tocaba bajar casi 1000 m de desnivel, ir por la carretera del fondo del valle y subir tanto como se descendió o más. En la foto la pista que subimos para ir hacia la cueva.

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Pasamos por diversos pueblos como los de Lámud y Luya.

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Llegando finalmente a la entrada de la cueva.

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Allí, como en otros sitios lo primero que encontramos fueron restos humanos.

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Posteriormente encontramos algunas formaciones, bonitas pero dispersas y escasas, los terrenos son muy arcillosos, por tanto impermeables y no filtran mucha agua que es el origen de las formaciones.

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En definitiva que gastamos casi dos horas para llegar a la cueva y nos pareció que no merecía mucho la pena. De allí fuimos a comer y continuamos hacia los Sarcófagos de Karajia. El lugar está cerca de una remota aldea, en la que apenas hay casas alrededor de la plaza central. También se notaba el aspecto rústico de sus habitantes.

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Para llegar a los Sarcófagos hay una larga y pendiente bajada, que luego hay que subir, hasta el lugar en el que se encuentran.

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Fue un poco decepcionante, porque estaban inalcanzables y lejanos. Actualmente todavía han sido poco estudiados y se tienen pocos datos, pero parece que son de alrededor de 1400 dC. Nos explicaron que a finales de este año hay un grupo de arqueólogos que comienzan un proyecto de acceso y estudio de los Sarcófagos. Otra vez restos humanos de unos sarcófagos más bajos y totalmente destruidos.

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Alguna foto más y regreso nos encontramos un puesto de naranjas que te exprimen cuando las pides y al lado pollo frito con patatas rico, rico Risa1p

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Para sorpresa mía, había en la carretera unos anuncios sobre la velocidad ¡con su Guardia Civil y todo!

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Para el tercer día de visita nos reservamos las Cascadas de Gocta. Nos amaneció un día radiante, recorrimos estos inmensos valles y sus empinadas pistas hasta el pueblo de San Pablo donde dejamos el taxi para empezar a andar hacia la cascada.

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La Cascada de Gocta tiene 2 saltos que suman más de 700 m de hecho dicen que es la 3ª cascada más alta del mundo. Desde San Pablo se alcanza el pie de la cascada superior. A la vuelta hay un camino muy empinado que te lleva al pie del salto inferior y luego te permite retornar al pueblo de Cocachimba. Nos dijeron que a lo mejor no era posible porque había un derrumbe en la parte baja y posiblemente no estaba practicable. Ya veríamos sobre la marcha que hacíamos. El taxista nos esperaba en San Pablo y si conseguíamos pasar le llamaríamos para que bajara a Cocachimba a recogernos. El camino es muy sencillo y marcado.

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A medida que nos acercábamos el cielo se empezó a cubrir y a llover.

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Cuando llegamos a la Cascada, entre lo que llovía y lo que llegaba de la caída, nos empapábamos.

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Después de más de una hora de tormenta gorda que pasamos al abrigo de un pequeño tejado, encontramos el camino muy complicado para bajar.

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Al final nos asomamos a un mirador próximo y volvimos hacia San Pablo, chorreaba agua por todas las paredes..

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Bajamos por la pista hasta la desviación a Cocachimba, allí encontramos el río de la cascada completamente crecido y embarrado. Desde Cocachimba las vistas de la cascada, magníficas.

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Para nosotros la mejor excursión de la zona de Chachapoyas.