Tomamos una lancha rápida hacia Isabela que nos dejó en la isla sobre las 10 de la mañana. Como suele ocurrir en Galápagos, la tranquilidad reina por doquier.

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Tenemos tiempo suficiente para arreglar un tour a Los Túneles que salía a las 11:30. Nada más salir nos cruzamos con un pequeño tiburón en el puerto y a partir de ahí un montón de animales más, tortugas, mantas rayas de las de más de 6 m de envergadura, en la foto una sacando la cabeza para dar una vuelta completa hacia atrás, y zonas bullendo de peces que eran perseguidos por atunes. Una auténtica explosión de vida.

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Luego llegamos al islote La Unión, con su forma de iguana y sus aves residentes.

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Hasta que al cabo de una hora más o menos llegamos a Los Túneles un sitio con aguas claras y tranquilas y un paisaje extraordinario. Nos pareció increíble los lugares tan estrechos y poco profundos por los que pasó la lancha.

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Luego fuimos a recorrer un sendero donde aparte del paisaje encontramos piqueros (alcatraces) de patas azules.

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De ahí embarcamos hacia Cabo Rosa donde tuvimos un magnífico snorkel sobre todo con tiburones punta blanca y tortugas.

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Al llegar de nuevo a Villamil, el pueblo de Isabela, todavía nos dio tiempo a ver a algunos ‘amiguitos’.

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Al día siguiente caminata de 16 km para ver el volcán Sierra Negra, que según nos comenta nuestro guía Fabián es el segundo mayor cráter del mundo con más de 10 km de diámetro. Nos llamó la atención sobre los árboles guayabas, que es una especie invasora que ha proliferado mucho y estrá menguando gravemente a la vegetación local,especialmente a la endémica.

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También visitamos los cráteres de Volcán Chico que pertenecen al conjunto del Sierra Negra. Paisaje volcánico reciente que se reconoce por el color oscuro de la roca.

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Todavía nos dio tiempo de visitar unas lagunas y un centro de recuperación de tortugas que hay al lado del pueblo.

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Y a dar una vuelta por el pueblo, donde encontramos el campo de voley playa de maduritos.

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Al lado, en un lateral del Hotel Brisa y Mar estaba Magdalena que prepara una fritada de chancho ligth o chancho arisco por 5 US$ que está para chuparse los dedos. El chancho arisco es el nombre que dan al cerdo salvaje y que se caza en la zona oeste de Sierra Negra. Es un cerdo que no tiene nada de grasa y por eso lo llaman también ligth. Según nos contaron la caza es difícil por lo remoto de su ubicación y lo complicado del terreno. Son expediciones a caballo de varios días. Usan perros para la caza que acorralan al cerdo y el cazador le da muerte de una puñalada en el corazón. Es una especie introducida que causa severos daños a la fauna local, entre otros a los galápagos.

El tercer y último día lo aprovechamos para hacer snorkel en las inmediaciones del pueblo. Empezamos por Concha Perla a donde se accede por una pasarela de madera ‘tomada’ por jóvenes lobos marinos.

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El snorkel como siempre fructífero, tortugas, lobos, algunos peces bonitos y como remate el único pingüino que hemos visto en este viaje.

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Al mediodía despedida de este bonito y todavía pequeño pueblo de Villamil.

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