Parecía que nunca iba a llegar, pero finalmente llegó el día.

Sensaciones, muchísimas, como esto sea así a diario serán muchas más de 365sensaciones.es Risa2p

Los últimos días de locura, es decir como siempre, aunque quizás un poco peor. Apenas le dedicamos tiempo a la planificación del viaje, aunque cada día leemos algo por internet. Algunas compras, corriendo todo el día, de material ligero y compacto: tienda de campaña muy ligera, colchonetas inflables y sobre todo dos mochilas grandes con ruedas con las que estamos encantados, aunque me temo que cuando tengamos que acarrearlas encima (espero que pocas veces) no estaremos tan encantados. Pero la principal sensación de estos días ha sido en mi caso la de agobio, pues hay un montón de cosas por cerrar y poco tiempo para hacerlo. Siempre me pilla el toro.

Por otro lado se han multiplicado las cenas y comidas con amigos. Sensaciones agridulces, alegría del encuentro y un poco de pena por la despedida, aunque siempre conversaciones animadas y grandes expectativas por parte de todos. Ellos no se lo creen y nosotros casi tampoco.

Último día. Yo superliado con la tienda. El disco duro del ordenador de caja se murió hace unos días, estamos reinstalando todo, gratitud hacia Teo por su inapreciable ayuda, por la tarde a casa a hacer el equipaje. Impotencia, las cosas no caben, volver a sacarlo todo, recortar aún más, parece que ahora cabe, alivio y preocupación todo cabe muy apretado. Si fuéramos a climas cálidos y templados y no quisiéramos estar mucho en la naturaleza, todo cabría en un petate, pero es que queremos andar por los Andes, por Patagonia y por el Himalaya. Eso supone tienda, sacos de plumas, ropa de abrigo, en fin, la locura tal y como empecé esta entrada. Después del equipaje, otra vez a la tienda, son las 9 de la noche y Teo echando una mano una vez más, nos quedamos hasta las 12 de la noche, que buenas sensaciones, amistad y generosidad, con amigos así uno se va hasta el fin del mundo. Que buenas sensaciones para terminar este relato.