Mikonos cierra nuestro recorrido de las Cícladas. Llegamos para visitarla durante un par de días. Como en el resto de las islas nos alojamos en una casa de airbnb. Esta es bastante curiosa, porque esta debajo de una ermita. En las islas griegas es común que muchas familias se construyan su propia ermita, además tenemos una bonita vista de la playa de Psarou.

Afoto

Afoto

Bajamos hasta el pueblo de Mikonos para hacerle una visita. Entramos por el Sur, donde se encuentran los molinos que adornan la ciudad y entramos por la llamada Little Venice que está literalmente junto al mar y que tiene un tramo de calle que hay que pasar en sincronía con las olas para no mojarse.

Afoto

Afoto

La ciudad demasiado comercial para nuestro gusto y llena de gente por la gran capacidad hotelera y por los dos o tres grandes transatlánticos que llegan cada día. El casco antiguo de Chora (es como llaman aquí a todas las capitales de las islas) es una ciudad con muchísimo encanto, totalmente blanca, con balcones de colores azul, amarillo, rojos o verdes y con pequeñas callejuelas todas adornadas con buganvillas, con bellas flores moradas. Las calles angostas y laberínticas están llenas de negocios de todo tipo para ir de compras: desde tiendas con productos típicos hasta boutiques de marcas conocidas.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Destaca la fotografiada iglesia de la Virgen Paraportiani, blanca, curvilínea que contrasta con un intenso cielo azul.

Afoto

Afoto

Es una tarde en la que hace mucho viento, pero los barcos están bien resguardados en el puerto viejo.

Afoto

Afoto

Afoto

Dentro de la ciudad hay un sitio que nos ha llamado especialmente la atención, la Rarity Gallery, que es una pequeña galería con un conjunto de esculturas, pinturas y unos híbridos entre ambas que nos sorprendieron y nos gustaron mucho. Aparecen algunas esculturas hiperrealistas a las que nos tuvimos que acercar mucho para saber si eran personas o no. No hay que perdérselo.

Afoto

Afoto

Afoto

Finalmente nos fuimos hacia los molinos para ver la puesta de Sol.

Afoto

Afoto

El día siguiente nos fuimos a dar una vuelta a la isla, donde estuvimos visitando sobre todo playas. Estamos desconocidos Risa1p Empezamos por el Norte, allí las playas están bastante menos frecuentadas, dicen que es por el viento, que entra directo a ellas, pero hoy es un día agradable y calmado. Empezamos por Agios Sostis y la de Panormos.

Afoto

Afoto

Afoto

De allí vamos a Ano Mera, un pueblo relativamente grande en mitad de la isla. Comimos un rico cordero al limón y otras exquisiteces y visitamos el monasterio de Panagía Turlianá, bonito edificio, pero no extraordinario. Luego intentamos subir a una colina que hay al Este dominando toda la isla, aunque subimos bastante arriba, no logramos coronarla. Las vistas bonitas.

Afoto

Afoto

Afoto

De allí bajamos a visitar playas del Sur. Empezamos por la playa de Kalafati con hileras de sombrillas y tumbonas. A pesar de ello había poca gente. Desde luego en Julio y Agosto esto debe ser otra historia.

Afoto

Afoto

Luego fuimos a la playa Super Paradise Había un enorme bar-restaurante-discoteca con música a tope, una orgía de decibelios, las antípodas de lo que a nosotros nos atrae. Mucha gente 'bien', algún Ferrari aparcado por ahí y nada que realmente nos llamara la atención huimos rápidamente Risa1p

Afoto

Afoto

Afoto

Finalmente fuimos a una playa junto a Mikonos ciudad para ver la puesta de Sol. Preciosa, Auxi daba saltos de alegría.

Afoto

Afoto

Al día siguiente teníamos la mañana disponible, así que visitamos el extremo Oeste encontrando alguna playa tranquila, concretamente la de Kapari. Es la despedida de las islas griegas que nos han encantado, salvo Mikonos que nos parece muy aglomerada, muy artificiosa. No creo que volvamos a esta isla.

Afoto

Avión hacia Atenas y al día siguiente a Madrid. La vuelta se acaba Risa1p Aunque después de unos días en Madrid saldremos hacia Madagascar, todavía hay movimiento en el horizonte Risa1p

Afoto