Tercera isla que visitamos en las Cíclidas griegas. Tomamos un día de descanso en esta isla para ponernos al día con el blog. Los ferries llegan a la localidad de Parikia. En el puerto hay un molino de viento que alberga la oficina de turismo. El puerto y la puesta de sol que se observa desde ahí es una maravilla.

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El segundo día nos ponemos en marcha. Recogemos la moto que apalabramos el día anterior y vamos hacia Antiparos una isla que está muy cerca y que tiene como principal atractivo la Cueva de San Juan. Tiene unas formaciones espectaculares y gran profundidad. Destacan los grafitis de los siglos XVII al actual. El gusto por dejar una marca viene de lejos.Un monolito, en realidad una estalagmita, marca la entrada a la cueva.

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Al salir nos dirigimos a lo alto de la isla, que se encuentra cerca, desde donde teníamos una bonita vista de Paros. También nos dejamos caer por la playa de Soros una zona tranquila en la que tienen casa algunos famosos como Tom Hanks.

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De vuelta a la isla de Paros fuimos hacia el Sur. Comimos en un restaurante en Aliki. Desde luego esto es comer a la orilla del mar. Aquí nos encontramos con una de las imágenes típicas de las Cícladas, los pulpos secándose al sol. También las pequeñas calas o los puertos de pescadores.

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Otro pueblo con encanto que encontramos es Marpissa.

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Y junto a Marpissa hay una colina coronada, como no, por otra ermita y el Monasterio de San Antonio. Empinadísima subida y bellas vistas.

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Volvimos a Parikia para ver la puesta de Sol.

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Parikia es la capital de la isla y es un pueblo encantador. Calles estrechas, arcos, comercios, deliciosos restaurantes y mármol por todos los sitios. Paros posee muchas canteras de mármol de primera calidad. Por ejemplo de aquí se extrajo el mármol para la Venus de Milo o para la tumba de Napoleón. Del castillo quedan sólo algún muro y alguna torre y están hechos de mármol aprovechado de otras construcciones anteriores. Es curiosa la visita a la ciudad que hicimos en parte por la noche …

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… y en parte a la mañana siguiente.

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Por cierto nos encontramos una ciclista un tanto peculiar. Nos sorprendió que nos dejara aproximarnos tanto, pues en todos los lugares en los que hemos visto ratas, son muy huidizas.

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Otro de los pueblos visitados es Lefkes, en el interior de la isla. Pura esencia de las Islas cícladas.

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Después de dar una vuelta por el Noreste de la isla, llegamos a Naoussa, pueblo pesquero que se ha puesto de moda lo que implica que está muy bien conservado, que es muy bonito y que sus precios son mucho más altos que los de los pueblos de los alrededores.

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Allí encontramos otra vez los pulpos secándose al Sol y curiosos paseantes.

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Continuamos hacia el Noroeste, al cabo de Korakas. Ahí está la playa del Monasterio y su pequeño teatro griego.

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También está el Paros Park que consiste en múltiples sendas bien marcadas que te permiten llegar a algunos acantilados y al faro que está en el cabo de Korakas y desde el que hubiéramos visto una bonita puesta de Sol si no hubiera estado con nubes el horizonte.

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A la mañana siguiente nos despedimos de la isla camino de Naxos. En Paros hemos disfrutado un montón de la discreta belleza y de la tranquilidad de esta isla.

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