Última etapa en Corea del Sur y nueva maratón de visitas en otra ciudad que, como muchas de Asia, es un compendio de antiguos templos y palacios junto a barrios ultramodernos y con unas tasas de crecimiento pasmosas. Estamos además en mal momento porque en Corea del Norte se celebra el cumpleaños de Kim Jong-un y éste había amenazado con una sorpresa. Por otro lado ha llegado un portaaviones y varios barcos más de EEUU a Corea del Sur. Parece que todo está a punto de saltar. Sin embrago, la gente a la que le he preguntado, dice no tener temor a una guerra porque todos tienen mucho que perder.

En cualquier caso ahí estamos y vamos a intentar disfrutar nuestra visita. Nuestra guesthouse está situada relativamente céntrica y hacemos todo el recorrido a pie. Primero encontramos modernos edificios, el de la segunda foto es el ayuntamiento de la ciudad.

Afoto

Afoto

Junto a la plaza el primer palacio, el Deoksugung, que es el último de los palacios ocupados por la familia real coreana a principios del siglo XX. Esto fue así hasta la ocupación japonesa de Corea en el 1910 con la que se acabó la monarquía.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Al salir vimos muchísima presencia policial con cientos de policías a lo largo de una gran avenida. Ahí si que nos enteramos de que era el tercer aniversario del hundimiento del ferry Sewol, que se cobró unas 300 vidas, la mayoría de niños de un instituto que estaban de excursión. Había un gran escenario y actos llenos de lazos amarillos.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

De ahí fuimos al segundo palacio, el Gyeongbokgunj, Levantado en torno al 1400 tiene una extensión enorme con múltiples edificios oficiales, privados, dela corte,… En la actualidad hay una guardia por las mañanas, prácticamente decorativa y que tiene una ‘función’ o ceremonia de cambio de guardia más o menos llamativa.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Además como hoy es festivo y parece que llega el buen tiempo de la primavera, muchas coreanas y coreanos se visten con trajes tradicionales.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Palacios inmensos, con sus decorados interiores, en especial los techos.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Además llegamos a la floración de algunos árboles.

Afoto

Afoto

Afoto

Y a una bonita pagoda de 5 pisos reconstruida recientemente.

Afoto

Afoto

Afoto

Rodeada de esculturas. Es frecuente encontrar esculturas fálicas por ahí, pero es que aquí las hay también femeninas.

Afoto

Afoto

Un par de pequeños lagos destacaban por ser especialmente hermosos.

Afoto

Afoto

Afoto

Los coreanos trajeados seguían abundando por doquier.

Afoto

Afoto

Afoto

Paramos para tomar algo y seguimos por Bukchon Hanok Village un barrio de casas tradicionales coreanas (estilo Hanok). En ese barrio visitamos un gran parque en primer lugar, el Samcheong Park, que sirve de mirador de la ciudad.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Nos llama la atención la iluminación a base de lámparas de papel.

Afoto

Afoto

Al poco llegamos a un barrio de restaurantes y puestos callejeros, la antítesis de lo visto durante el día.

Afoto

Afoto

Afoto

También por allí había un arroyo, el Cheonggyecheon-ro, que se ha convertido en un moderno espación recreativo público. Además en la noche se realza con la iluminación añadida.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Y a la vuelta a casa la ciudad iluminada con sus contrastes entre edificios antiguos y sobre todo modernos.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

El segundo día de visita de la ciudad fue algo parecido. Primero lo dedicamos a partes modernas de la ciudad con sus curiosas torres, entre las que destaca la Lotte Tower, que en la actualidad es el quinto edificio más alto del mundo y el que tiene la plataforma de observación más alta. Al final no subimos porque tenía un precio que nos pareció demasiado caro como para valer la pena.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Luego continuamos con la visita de otro de los 5 grandes palacios de Seúl, elChangdeokqung Palace, que se construyó pocos años después del visitado ayer, que ocupa en extenso terreno, 45 hectáreas y que llegó a constar de 500 edificios. Como todos los palacios de la ciudad han sido destruidos y reconstruidos múltiples veces.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

En el destacan sus jardines y espacios naturales.

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

Afoto

La última visita de la ciudad tiene como destino la torre de comunicaciones, que no necesita ser muy alta porque está enclavada en una colina que domina toda la ciudad. Aunque hay un teleférico que te sube hasta arriba, decidimos subir andando por disfrutar del hermoso parque de la colina y sus vistas.

Afoto

Afoto

Cuando llegamos arriba, subimos en el ascensor de la torre y las vistas soberbias. Muchas de las ventanas indican distancias a las ciudades hacia las que apuntan.

Afoto

Cuando llega la noche, es inclusomejor.

Afoto

Afoto

Afoto

Al volver a bajar vimos un gran corazón, el nuestro Risa1p

Afoto

También había una zona comercial, con una parte del techo cubierta de monitores, el efecto espectacular.

Afoto

Afoto

Al bajar, otra vez andando, volvimos a disfrutar de la torre y de las vistas. Las montañas que se ven al fondo de la segunda foto corresponden con el Parque Nacional Bukhansan y un camino muy iluminado. Está justo en los límites de la ciudad y lo visitaremos sin duda si volvemos a esta inmensa ciudad que aloja más de 25 millones de habitantes en su área metropolitana.

Afoto

Afoto

Afoto

Al día siguiente en tren hasta su moderno aeropuerto donde nos esperaba una coreografía de pequeños robots para darnos la despedida.

Afoto

Afoto