Desde Busan tomamos el tren hacia Ulsan para encontrarnos con nuestra amiga Kim. Para nuestra sorpresa el tren no era ni siquiera eléctrico.

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Vamos a un pueblo cerca de Ulsan, llamado Songjeong. Aunque nos encontramos con una población llena de altos edificios muy diferente de lo que esperábamos.

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Aquí repetí la misma peripecia que camino de Nagasaki en Japón ¡Me volví a olvidar la cámara de fotos en el tren! La había dejado en el bolsillo que tenía el asiento de delante y se me olvidó cogerla. Otra vez los agobios, la cámara no tenía ni siquiera un mes. Acudimos a la taquilla de la estación, llamaron al personal del tren y al poco confirmaron que la habían encontrado y que la traerían de vuelta en dos o tres horas. Da gusto que haya países en los que la gente no aprovecha los descuidos para quedarse con lo ajeno. Viva Corea Risa1p

La primera foto la hicimos en el Parking de la estación cuando recogimos la cámara. Parece que todo está bien.

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Kim ha sido muy acogedora y ha estado muy pendiente de nosotros. Por la noche, después de su trabajo visitamos el Donggunj Palace y el Wolji Pond en Gyeongju. Consiste en tres edificios y estancias del siglo VII que han sobrevivido hasta nuestros días, la mayoría de los edificios no han llegado a nuestros días. Están situados entre hermosos jardines con una iluminación que los embellecía aún más.

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A diferencia de los templos japoneses, aquí los techos de los edificios están pintados con unas bellas policromías hasta los aleros.

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Además algunos árboles estaban en flor.

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Gracias por traernos a estos sitios Kim Risa1p

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Al día siguiente fuimos a Daewangam (la roca del gran rey) que consiste en unos bloques de granito que se introducen en un mar que, aunque hacía muchísimo viento, apenas tenía oleaje. El horizonte lleno de barcos dispuestos a transportar la producción industrial de este país.

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Había personas pescando en apnea, Kim nos dijo que eran mujeres. Luego las pudimos ver equipadas para la faena con sus neoprenos, los plomos a la cintura y unas simples gafas sin tubo. La pesca la puedes degustar in situ, ellas mismas te la preparan, bien la tomas cruda o la cocinan como vimos hacer con un pulpo. Tenían pulpos, lapas, pepinos de mar y otras especies raras.

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A la vuelta un bonito parque con columpios de los que nos habría gustado tener a nosotros cuando éramos pequeños Risa1p

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A mediodía fuimos hacia Ulsan. Posee una enorme industria, básicamente la fábrica de coches de Hyunday con toda sus fábricas satélites y unos enormes astilleros de la misma compañía. Muchos clientes de astilleros españoles se vinieron a fabricar a este país. Ahora parece que es su industria la que está en dificultades porque los clientes se han ido a buscar otros sitios más baratos. La globalización parece que va de esto.

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En Ulsan buscamos un restaurante para comer la también famosa carne de vaca coreana, que también es muy cara y muy rica, pero lejos todavía de la carne de Kobe.

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Finalmente en el centro de la ciudad tomamos un autobús de los de asientos muy anchos y reclinables para llegar a Seúl en algo más de 5 horas. La salida de la ciudad era un enorme atasco, probablemente debido a las obras que estaban haciendo en la autopista. Como nos ha venido pasando con todos los couchsurfers (red de alojamiento gratuito en casas particulares) a sido una maravilla compartir este escaso día con Kim. Seguro que nos volveremos a encontrar en algún sitio Risa1p