Desde Japón hemos decidido pasarnos por Corea del Sur. Por un lado estamos muy cerca y este país despierta nuestra curiosidad y por otro queremos visitar a Kim, una couchsurfer que estuvo en casa en mayo del 2016 y hemos querido devolverle la visita Risa1p El momento no es muy oportuno, porque hay mucha tensión en la zona debido a las amenazas entre Corea del Norte y EEUU. En estos días está llegando a la costa Surcoreana un portaviones y un montón de barcos más de guerra. Aquí la gente vive sin demasiada preocupación porque dicen que no habrá guerra porque no le interesa a nadie, todos tienen poco que ganar y mucho que perder. A ver como termina todo esto. Vamos a pasar unos 5 días en el país, hubiéramos preferido pasar un par de días más, pero los precios de los billetes de salida hacia la siguiente etapa estaban muy baratos para pasar cinco días y no siete. Cosas del viajar sin los billetes cerrados desde el principio.

Busan es una ciudad enorme y el mayor puerto de Corea del Sur. Hemos decidido pasar un día y un par de noches para poder visitarla. Por la mañana nos vamos a visitar el famoso Mercado de Pescado y de paso una gran torre a la que se puede subir para tener amplias vistas de la ciudad. La Busan Tower está sobre una colina que es un bonito parque llamado Yongdusan Park. Nos llevamos un chasco al ver que la torre estaba cerrada por obras.

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En un corto paseo llegamos al Fish Market, que es el mercado de pescado más famoso del país.

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Lo que asombra de estos mercados asiáticos es la capacidad de mantener los pescados vivos, porque este es el gusto de los compradores. Encontramos no solo peces y cangrejos, que son más habituales, sino pulpos, sepias, gambas, … es algo que nos sorprende muchísimo, aunque nos apena ver tanto ser vivo hacinado en tan poco espacio, y moribundo en muchos casos.

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Puedes comprar cualquier pescado en la planta baja y subirlo a la primera donde te lo cocinan a tu gusto para comerlo. En la calle también encontramos puestos de pescado en el que ya estaban muertos. Una vez más nos sorprenden la variedad (Hay incluso puestos que sólo venden algas) y la cantidad.

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Junto al mercado está amarrada la flota pesquera que provee tanta cantidad y variedad de pescado.

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Por la tarde nos fuimos a pasear un poco por la costa. Cogimos un metro para ir a la playa de Haeundae. Una playa grande de arena fina a la que se asoma una cantidad enorme de edificios altos.

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Desde allí comenzamos a pasear junto al mar hacia el oeste, la zona central de la ciudad. Lo primero que encontramos es una pequeña península que contiene el Dongbaek Park. Un parque con su sirenita, mayor que la de Copenhague, su faro y unas buenas vistas del mar y de la costa.

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El parque cuenta con muchas especies de árboles, incluyendo unos de hojas rojas.

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Desde ahí seguimos paseando delante de embarcaderos y barrios de modernos rascacielos.

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Acabamos en el pebetero olímpico y en las instalaciones de la Federación de vela de Corea del Sur. Ahí nos sorprendió el poder acceder a las instalaciones directamente. Se nota que al igual que en Japón, no hay problemas de delincuencia o de robos. Envidiable.

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A medida que oscurecía, el paisaje urbano imponente.

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