El último día antes de partir hacia Corea del Sur fuimos al pueblo de Nara. Allí hay una cantidad importante de templos en una zona de parque de grandes dimensiones. Este parque está lleno de ciervos que se han acostumbrado a ser alimentados por los visitantes. En el Shintoismo se les considera animales sagrados. Para que su alimentación sea acorde a su dieta existen muchos puntos de venta de una especie de galletas que son adecuadas para ellos. Tener a estos animales a tu alrededor es una maravilla.

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No sólo los alimentó Auxi, yo también me di el gustazo. Una cosa que me sorprendió mucho es que uno que tenía los cuernos un poco desarrollados, los tenía muy calientes, y al parecer sensibles, pues no le gustaba nada que se los tocaras.

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El primer templo que vimos estaba cubierto para su restauración se trataba del Templo Kohfukuji. Cerca de el había una magnífica pagoda de 5 pisos.

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Luego continuamos hacia un lago rodeado de cerezos en flor. Allí hicimos el Hanami con unos sandwiches que compramos para comer. El postre era un sandwich de fresas con nata, quien lo iba a imaginar, y estaba riquísimo Risa1p

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El lago parece ser un sitio en el que se hacen fotografías los novios que se van a casar. Los hay con trajes occidentales y sobre todo con trajes japoneses. Resultaba muy estético.

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Nosotros alquilamos un pequeño bote para cumplir uno de los sueños de Auxi, navegar en un lago bajo las flores de los cerezos.

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Lo disfrutamos mucho.

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Llegamos a otro gran templo, el Kasuga Taisha Patrimonio de la humanidad, pero ni entramos cansados un poco de pagar entradas. En la parte pública destacan sus linternas.

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Entre templo y templo un parque enorme, cuidado y lleno de ciervos.

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Finalmente visitamos el Todai-Ji, templo budista también de pago, al que decidimos entrar como despedida de los templos de Japón. Tiene el salón Daibutsuden o salón del gran buda que es el edificio de madera más grande del mundo. Se trata de una reconstrucción un 33% menor que el edificio original.

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El Daibutsu o Gran Buda de Nara es una estatua gigante de Buda sentado de 15 m de alto y 500 toneladas de peso realizada en el siglo VIII. Nos resulta inimaginable como pudieron fundirla con los medios de la época. Se utilizó todo el cobre disponible en Japón y miles de metros cúbicos de carbón para fundir el bronce del que está hecha. Para el templo se cortaron los mayores cedros de Japón que tuvieron que trasladarse a veces durante cientos de kilómetros. Como ocurre en muchas ocasiones este templo fue destruido durante una guerra. Se ha reconstruido dos veces y nunca con el tamaño original por la falta de árboles de la talla adecuada para el inmenso volumen original. Una más de las locuras de la humanidad, tanto su construcción que se llevó a cabo con gran sufrimiento de la población, como su destrucción basada en el odio y fanatismo de la guerra.

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Llaman también la atención dos enormes tallas de madera que representan a guardianes del templo. Están formadas por grandes bloques de madera encastrados entre si y luego tallados.

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En una de las columnas del templo se hizo un agujero del tamaño de los agujeros de la nariz de la estatua. Quien logra atravesarlo alcanzará la iluminación en la próxima reencarnación. Auxi lo consiguió, yo tendré que esperar al menos dos reencarnaciones Risa1p

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Fuera estaba lo que considerábamos que era un moderno monumento de broce, y luego descubrimos que es un pináculo de los que se ponen encima de las pagodas.

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Con esta visita nos despedimos de un país que nos ha sorprendido, y eso que íbamos preparados, y que nos ha encantado. Seguro que no es la última vez que pisamos Japón. Ahora nos espera Corea del Sur.

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