Desde Hiroshima salimos hacia Osaka. Pero tenemos planificadas dos paradas, en Mieji y en Kobe. Como tenemos el equipaje con nosotros, lo tenemos que dejar en una taquilla en una estación. Decidimos dejarlo en Kobe y retroceder 15 minutos en Shinkansen hasta Meiji. Después de visitar el castillo de Mieji cogemos otro Shinkansen a Kobe para comer allí. Entre unas cosas y otras llegamos a las 4 de la tarde y vamos directos a un restaurante que nos recomendó nuestro amigo Fernando. Se llama Steak Land Kobe Kan y en el sitio que marca google maps, que ocupaba una quinta planta, estaba cerrado de 4 a 5. Una de las trabajadoras del local nos dice que hay varias ubicaciones del restaurante abiertas en la misma zona, como no nos entendemos sobre dónde está el más cercano, baja con nosotros a la calle y nos acompaña hasta la puerta. Debe ser cortesía japonesa, porque esto ya nos ha pasado en otros sitios al preguntar por la ubicación de algo. Han dejado lo que estaban haciendo y nos han acompañado al lugar.

Bueno, el tema es que hemos venido aquí a comer la exquisita carne de Kobe. Se obtiene de una vaca de una raza especial, que debe ser criada en la región y con unas condiciones muy estrictas para poder ser denominada como carne de Kobe. Luego se analiza la carne y si supera determinados parámetros, obtiene la denominación. Su principal característica es que debe haber infiltrado mucha grasa para ser especialmente tierna y sabrosa. El mismo procedimiento que tenemos en España para homologar jamón de cerdo 100% ibérico de bellota. Esto garantiza un producto con un sabor extraordinario.

En fin, que el restaurante menos caro de los encontrados era el arriba mencionado. Había un poco de cola para entrar pero entramos en unos 15 minutos. Hemos leído que lo normal son colas de una hora o más, de algo debe servir llegar tan a deshora. Cuando entras hay unas mesas de seis plazas curvadas alrededor de una plancha.

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En la plancha se pondrá un ‘maitre’ que te cocina la carne en directo. Primero limpia la plancha con una toalla húmeda y una espátula, para luego echar lo que suponemos es mantequilla y cocinar unas verduras.

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Luego vuelve a limpiar y echar mantequilla, para volcar la carne de un aspecto que ellos llaman ‘marmolada’.

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Ha medida que se hace la carne la va cortando en trozos y la va haciendo por todos los lados.

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Finalmente la sirve y estamos espectantes sobre el resultado Risa1p

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¿El resultado? Buenísimo. Nunca hemos comido una carne tan tierna y sabrosa como esta. Es más cara que nuestro jamón ibérico pero un día es un día, y pasar por Japón sin probarla es una pena. No sabemos si la volveremos a probar, pero la experiencia ha sido magnífica.