Llegamos al parque de Ueno y encontramos a mucha gente haciendo el Hanami. El Hanami es ir a contemplar las flores de los cerezos y por extensión hacer un picnic debajo de ellos. Estas fechas son las de la floración en Tokio, hoy es 28 de marzo, pero este año la floración viene con al menos diez días de retraso. Pero hay cantidad de gente debajo de los árboles haciendo su picnic. Son familias, grupos de empresa o grupos de amigos. A partir de ahora en cada sitio que hemos visitado, si hay cerezos, hemos encontrado Hanami.

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En el parque están, entre otros lugares, el Museo Nacional, …

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… el templo Ueno Toshogu, también llamado Templo de oro por la cantidad de oro que recubre el edificio. Es Shintoista. Nosotros llegamos con la tarde avanzada y sólo pudimos ver su puerta dorada. También tiene una pagoda anexa de 5 pisos y un montón de linternas.

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Pero los que más nos llamó la atención de este templo es el monumento de la llama de la paz con una conmovedora historia que se cuenta en una placa junto al monumento:

“El 6 de agosto de 1945, las fuerzas de EE.UU. lanzaron la primera bomba atómica en la historia sobre Hiroshima y otra sobre Nagasaki el 9 de agosto del mismo año, se cobró la vida de cientos de miles de personas en un instante. Incluso ahora, muchos sobrevivientes todavía sufren los daños.

Algún tiempo después, Tatsuo Yamamoto fue a Hiroshima en busca de su tío, y encontró una llama del incendio causado por la bomba atómica en las ruinas de la casa de su tío. Lo trajo de vuelta a Hoshino-mura, su ciudad natal en la prefectura de Fukuoka. La mantuvo ardiendo en su casa como recuerdo de su tío y una expresión de su resentimiento. Pero pasaron los años, el sentido de la llama se convirtió en un símbolo de su deseo de abolir las armas nucleares y por la paz. El pueblo Hoshino-mura construyó una antorcha y la llama fue trasladada el 6 de agosto de 1968. Se ha mantenido la llama desde entonces como la llama de la paz, con el apoyo de los aldeanos.” La llama de este monumento fue encendida a partir de ella.

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También en el Parque de Ueno está el templo Bentendo, budista, dedicado a la Diosa de la Fortuna. Muchos vienen aquí a pedir suerte en sus negocios.

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El templo está en mitad de un lago y rodeado de ricos puestos de comida. En uno de ellos una vendedora tenía unos ojos que me llamaron mucho la atención. No, no es lo que piensas Risa1p es que había algo felino en su mirada. Ya lo habíamos visto antes en Japón y en otros lugares como Malasia. Algunas personas se ponen unas lentillas que les camban el aspecto de los ojos y los hacen parecer a los de los protagonistas de los anime (comics) japoneses. Esta vez me atreví a pedirle si podía fotografiar sus ojos, y accedió.

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En la parte final de nuestro recorrido por el parque hemos encontrado árboles que ya empezaban a tener flores.

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Finalmente entramos a la zona de los anime (cómics, películas de dibujos animados y videojuegos) que está próxima al parque. Es un estallido de luces e imágenes.

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Aderezado con chicas escaparate, en una noche que hacía mucho frío.

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También entramos a una sala de juego, con ruido ensordecedor y abarrotada de jugadores.

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El último día en Tokio empezamos visitando el mercado de pescado. La visita ‘buena’ es la de la subasta de los atunes, pero hay que estar a las tres de la mañana y estar entre los 120 primeros. Demasiado esfuerzo. Fuimos sobre las 10 y las indicaciones nos llevaron hacia una zona en la que básicamente hay sitios para comer pescado especialmente enfocados a turistas, donde también caímos nosotros.

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También había alguna tienda de pescado. Eran llamativas por la variedad de productos.

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A la vuelta del lugar, encontramos el auténtico mercado mayorista, pero estaba todo recogido y no quedaba nadie.

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Como vulgarmente se dice, no quedaban ni las ratas, pero encontramos varias, aunque sólo pude fotografiar a una.

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Si esto ocurre en Japón, con lo limpio y cuidado que es todo en el país, no quiero imaginar como son estos mercados en la mayoría de los países. En fin, de aquí nos fuimos a la isla de Odaiba, que es un enorme terreno ganado al mar y actualmente llena de modernos edificios, jardines y amplias avenidas.

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Caminamos hasta el Miraikan, el Museo de la Ciencia. Está en un formidable edificio.

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Dentro destacan una gran pantalla esférica llamada Geo-cosmos que proyecta imágenes de la tierra y sus nubes casi a tiempo real y también informaciones ambientales.

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Por otro lado en robótica hay una demostración del robot Asimo y de ‘una’ robot conversacional.

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Somos apasionados de los museos de Ciencia, pero este nos ha decepcionado un poco. Aparte de lo descrito y un módulo de la Estación Espacial Internacional, el resto eran paneles con alguna posibilidad de interacción con algunos elementos, pero ni los contenidos ni los experimentos nos han apasionado. A la vuelta por la misma avenida vimos la puesta de sol. Pudimos disfrutar de como llega la noche a la ciudad y a alguno de sus iconos como el edificio de la TV con su esfera en lo alto, o una réplica de la estatua de la libertad y el puente colgante Rainbow.

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A medida que oscurece más, las luces realzan las fotos.

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Por último nos fuimos a dar una vuelta por la TV Tower, supera en ocho metros la altura de laTorre Eiffel, copiando su diseño.

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