En el sur de la isla de Hokaido cogemos nuestro primer Shinkansen, el tren de alta velocidad japones con el que recorreremos 850 km en poco más de 4 horas. La alta velocidad no es novedosa, lo que si es novedoso es el como funcionan en Japón, aquí este tren es como el metro. En algunas líneas pasa un tren cada 5 o 10 minutos durante todo el día. Todo ello con una puntualidad impresionante. Todos los trenes en los que hemos montado han salido y parado en cada estación en el minuto en que deben hacerlo. Hasta tal punto que si quieres saber si el tren que viene es el tuyo sólo debes mirar la hora.

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En Tokio el alojamiento es caro. Nosotros finalmente hemos encontrado un apartamento de airbnb que era caro pero era relativamente espacioso y muy confortable. Además estaba muy cerca de la estación JR de Ikebukuro, otra megaestación con decenas de tiendas, grandes almacenes y un laberinto de pasillos que nos dejaba parados buscando nuestra salida en medio de ríos de gente. Al salir luces y más comercios.

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Hemos estado leyendo a ratos qué es lo que debemos visitar en Tokio y son tantas cosas que no sabemos qué hacer ni por dónde empezar. Al final nos decidimos por ir a las torres llamadas Metropolitan Government Building en las que es gratis subir al piso 45 y se tienen unas magníficas vistas de una parte de la ciudad, porque Tokio es inmensa para alojar a sus más de 20 millones de habitantes.

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Al volver a la planta baja fuimos a la oficina de turismo donde pedimos información sobre qué visitar en los tres días que teníamos. Nos dieron un mapa y un cuadernillo con información y nos detalló lo que podíamos ver en función de nuestros gustos. Esos 10 minutos resolvieron más que las horas dedicadas a mirar por internet. Coincidió que la persona que nos informaba era competente en su trabajo, eso no nos ocurrió en otro caso. De vuelta a la calle paseamos entre los rascacielos que vimos desde arriba, ...

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… para pasar a un ambiente totalmente distinto. Entramos al parque Shinjuku Gyoen, que es de pago Risa1p, para visitarlo y ver el Sakura que es como los japoneses llaman al período de floración de los cerezos y otros árboles similares como los ciruelos, que florecen antes, y son los que se muestran en estas fotos. Todavía queda una semana o dos para que la floración del cerezo llegue a Tokio. A los japoneses les apasiona este fenómeno, y hay un seguimiento en todo el país de como evoluciona desde el sur hasta el norte. Como encontramos los primeros árboles en flor, la gente se agolpaba alrededor de cada árbol y era difícil obtener fotos solitarias.

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Aparte de la floración el parque es una maravilla, vemos hasta un árbol vendado ¿? y aunque ya estamos en primavera luce un aspecto completamente invernal.

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De aquí pasamos a visitar el Templo budista de Meiji, donación póstuma del pueblo japonés a este emperador que, a mediados del siglo XIX, empezó a romper el aislamiento del país y comenzó su modernización. El regalo incluía el inmenso parque, con 120.000 árboles, que rodea al templo.

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El templo estaba en obras, como muchos lugares de Tokio, porque la ciudad se está engalanando para los juegos olímpicos del 2020. Sólo pudimos ver algunos lugares alrededor del templo principal.

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Muy cerca del lugar está la calle Takeshita, es una calle peatonal que se encuentra repleta de comercios y que está de moda entre jóvenes y diversas tribus urbanas. ¿Nos encuentras en este selfie?

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En esta calle estuvimos un rato viendo pasar un montón de personas. Algunas con aspecto llamativo.

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Para acabar el día fuimos a la zona de Shibuya. Aparte de ser una zona comercial como otras de la ciudad,es famosa por su paso de peatones en diagonal, además de los transversales, y la cantidad de gente que lo cruza. Dicen que a veces hay 2.500 personas cruzando a la vez por todos sus pasos.

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Hay muchas cosas que nos llaman la atención de Japón. Una de ellas es la cantidad de trabajos que tienen que en España han desaparecido. Por ejemplo en cada andén de las estaciones de trenes se ve a uno o dos empleados,que controlan el cierre de las puertas, avisan al maquinista para cerrar (los trenes son muy largos) además también suele ir otro empleado al final del tren con la misma función. Pero ves gente trabajando en la entrada de garajes para regular el paso de los peatones y la entrada y salida de coches, muchos empleados en las tiendas, …

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El segundo día lo vamos a dedicar a la zona Noreste del centro de Tokio. Empezamos por pasear por la Skytree, La 2ª estructura construida más alta del mundo con 634 m sólo va después del Burj Kalifa en Dubai que tiene más de 800 m. Paseamos por un barrio tranquilo con pequeños templos. Todos tienen una zona con montón de monolitos. Suponemos que están dedicados a los muertos o conteniendo sus cenizas. En cualquier caso están situados entre bloques de pisos, lo cual los afea bastante.

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La torre inmensa.

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Llegamos a un edificio coronado por una … Bueno mejor opináis vosotros sobre lo que tiene encima.

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Al cruzar un puente entramos a la zona de Ueno, un barrio con casas tradicionales y un enorme templo. Por la calle vemos los rickshaw, pequeñas carrozas de dos plazas tiradas por una persona.

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Aquí empezamos a encontrar a japonesas vestidas con el tradicional kimono. Al principio fotografiábamos a todas como si fuera una cosa excepcional, pero luego nos dimos cuenta de que muchas japonesas y algunas extranjeras, pues es fácil encontrarlos de alquiler, los usan para visitar y fotografiarse en los templos y en los parques con los árboles en flor. En menor medida también se veían algunos hombres con trajes tradicionales.

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El templo de Sensoji es el más antiguo de Tokio. Tiene una gran puerta de entrada, múltiples edificios y demasiada gente.

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También muchos puestos de comida rica, rica y de recuerdos. Seguía habiendo mucha gente Risa1p

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Desde aquí comenzamos a atravesar un barrio tranquilo y descongestionado. Nos llama la atención el sistema de aparcamiento en una casa en la que los coches se guardan en 4 niveles de altura. En Tokio apenas hemos visto coches aparcados en la calle, es más, se necesita un permiso para comprar coche, y uno de los requisitos es disponer de aparcamiento. Quizás eso explica los pocos atascos que se ven en una ciudad tan grande. No puede acceder a tener coche cualquiera y además cuando te desplazas tienes que tener aparcamiento tanto en origen como en destino. En la siguiente foto una mujer pasea a su bebe en un carrito. Bueno no es un bebe, es un perro, hemos visto varios casos. Los perros necesitan andar, no hacerlo les perjudica.

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