Llegar a Brunei desde Kota Kinabalu lleva tiempo no solo por la distancia, sino por las fronteras que hay que pasar. Nos han sellado el pasaporte 8 veces en este itinerario. La primera nos sorprendió, Malasia es una federación de estados. En Borneo está Sabah en el norte y en el sur Sarawak. Al cruzar de uno a otro hay una frontera en la que nos pusieron dos sellos, el de salida en un estado y entrada al otro. Brunei consta de dos territorios separados por una franja de Malasia. Por tanto sello de Salida de Malasia, entrada a Brunei, salida de Brunei y reentrada en Malasia. Luego volvimos a salir de Malasia y entramos definitivamente al mayor de los territorios de Brunei. A pesar de la cantidad de pasos,los trámites son rápidos y sencillos por lo que apenas nos demoraban unos minutos cada paso. Mientras buscamos el hotel reservado en la capital, Bandar Seri Begawan, y sacamos algo de dinero ya era de noche. Nos asomamos a una de las dos principales mezquitas de la ciudad: Jame'Asr Hassanil Bolkiah, joya de la arquitectura islámica moderna e inaugurada en 1994.

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A continuación nos fuimos al mercado de noche, la diferencia con el de Kota Kinabalu que visitamos el día anterior es abismal. Construcción moderna, muy limpia, llena de lavabos y extractores de humo, tenía más o menos los mismos productos que el mercado malayo pero era otro mundo.

Comimos divinamente, como en el caso de Malasia, gente muy agradable y sonriente que es muy fácil a la conversación y a la foto.

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Al día siguiente nos fuimos otra vez a ver la mezquita de Jame'Asr Hassanil Bolkiah.

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Los horarios de visitas turísticas son muy limitados y están prohibidas las fotos, no obstante me colé un poco y encontré unos interiores formidables.

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Brunei es un rico sultanato que navega en millones gracias al petróleo que se encuentra en su costa. Las cifras que se manejan son mareantes. Es el 5º país del mundo en renta per capita, aunque la mayor parte de los ingresos van al ‘Rey’ que es como los locales llaman al sultán. El sultán es una de las grandes fortunas de Forbes, con el mayor palacio real habitado del mundo con 1.888 habitaciones, más de 5.000 coches de lujo y un montón de cosas más. Parece que esa apropiación por parte del sultán de los recursos de la nación no generan discordia entre los habitantes, o al menos nosotros no la percibimos. La prosperidad también llega a la población en forma de sanidad y educación gratuitas y, no se pagan impuestos. La gente con la que hemos podido hablar, hablan del rey con aprecio, y para ellos es un referente de ayuda, dicen que si tienen cualquier problema, una enfermedad grave, un incendio en la casa, … le piden ayuda al ‘Rey’ y se la otorga. No vimos pobreza ni casas precarias salvo en dos barrios de palafitos que hay junto a los manglares que rodean la ciudad. Supongo que los que no son adeptos al régimen tienen otra opinión, y sobre todo otra situación, porque no parece que haya lugar a la disidencia. Además oficialmente opera la Saria, la ley islámica, que permite por ejemplo condenar a muerte a un homosexual. No obstante en la calle vimos muchas mujeres conduciendo, con el pelo descubierto y ropas occidentales, … Lejos de lo que ocurre en otros países radicalmente islamistas.

De cara al visitante Brunei es un país más caro que los del entorno sobre todo a nivel de hoteles, la comida es más barata que en Europa pero también más cara que en Malasia y por supuesto en Indonesia. La siguiente visita que realizamos fue a la otra gran mezquita de la capital la Sultan Omar Ali Saifuddin otra maravilla de arquitectura islámica moderna, diseñada por un italiano y finalizada en 1958.

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También hicimos un tour por el Río Brunei que es el que baña la capital y que se hace en una pequeña lancha rápida. En primer lugar se pasa por un barrio formado por palafitos y calles sobre pilonas.

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Luego se abre un espeso manglar en el que disfrutamos de las vistas y en el que nos encontramos con el embarcadero del palacio y a lo alto vimos un nuevo palacio recién construido con aspecto renacentista en lo alto de una colina.

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El objetivo siguiente es intentar ver monos proboscis (los narigudos) en la selva. Al final paramos en un entrante dentro del manglar donde estaba otra barca que había localizado un grupo. No mereció mucho la pena porque los monos estaban a más de 50 m de distancia. En cualquier caso el paseo permite disfrutar del paisaje de manglares que en una orilla están acorralados por la ciudad y en la otra tienen grandes extensiones. La abundancia de petróleo ha evitado que en este país se dediquen al aceite de palma.

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Nuestro capitán estaba más atento al móvil que a pilotar la embarcación.

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Pasamos por delante del enorme Palacio del Sultán y luego por el barrio de palafitos de la orilla contraria a la ciudad.

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Desembarcamos entre los palafitos y paseamos por sus ‘calles’

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Es un contraste ver estas casas que más que pobres son casas un poco ‘dejadas’ y la brillante mezquita con sus cúpulas cubiertas de oro puro.

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Pasamos el atardecer viendo como cambiaba de colores el monumento.

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Al final nos fuimos a cenar otra vez al mercado de noche. Allí nos encontramos con Alen un joven de Brunei al que le contratamos el paseo en barca, que estaba con Yijun una clienta de Hong Kong. Después de cenar con ellos y como nosotros teníamos el coche, Alen nos llevó a visitar uno de los hoteles más lujosos del mundo, el Emperor que fue un agujero sin fondo durante su construcción. Es un exceso en todo, por ejemplo el atrio tiene unas columnas de más de 50 m de altura. Al final acabamos dándonos un baño en una de las piscinas

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Luego Alen nos llevó otra vez al embarcadero donde nos montó en una barca para ver luciérnagas y luego cocodrilos. Desde luego fue una jornada intensa y un detalle por parte de Alen que hizo esta parte por estar con nosotros y no por dinero.